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6 sept. 2017

Tarea y más tarea. Mi opinión respecto a el exceso de deberes escolares

Este año nos ha tocado una profesora que deja tarea todos los días, menos los viernes. El resto de la semana, sin excepción, mi hija llega a casa con una lista de deberes escolares con los cuales debe cumplir.

Para ser honestos, yo no le encuentro lo didáctico ni lo beneficioso a esta situación (y déjenme decir que estoy estudiando un posgrado en educación para que no se crea que hablo por hablar). Ya existen muchos dilemas al respecto y estudios que aseguran que el exceso de tareas escolares resulta ser contraproducente. 

Recientemente Harris Cooper, prestigiado profesor de la Universidad de Duke declaró: "No hemos encontrado evidencia de que las tareas ayuden a los niños a ser mejor estudiantes".
Yo por mi parte alego que en realidad estos deberes consumen la mayor parte de la tarde de los niños restándoles tiempo de juego, sí, de juego que es el método más importante mediante el cual el niño realmente aprende. Muchos dirán: 

-es que tu hija ya no es niña, ya está bastante mayor, ya no son niños de primero, está bien que se vayan acostumbrando...

¿acostumbrando a qué? a que le toque otro profesor que aplique la misma metodología. Puede ser que sea el único argumento aceptable, que se vaya acostumbrando a que no todo en la vida siempre es como lo deseamos, que a veces tendremos que lidiar con situaciones complicadas, que no todo es color de rosa y como aconsejan los expertos, que se vaya acostumbrando a desarrollar su tolerancia a la frustración, porque vaya que le frustra llegar con una buena carga de deberes y saber que no habrá tiempo para las muñecas, las barbies o la televisión, vaya que le frustra después de venir de dos años de trabajar con otra profesora que, claramente creía al igual que yo, que las tareas sirven de poco por lo cual rara vez les dejaba alguna tarea, y a la que criticaban algunas mamás, pues ¿cómo era posible que nunca dejara tarea? ¿luego con que entretenían las madres a sus chamacos?

Apenas llevamos dos semanas y media de clases y ya estoy notando la diferencia,  por las noches estoy toda estresada porque no hemos podido encontrar tiempo de "echar la flojera", tantito las tareas de Constanza y tantito otras actividades que hemos tenido que realizar en estos días.

Para agregarle más leña al fuego, este año han recorrido la jornada escolar 20 minutos, parece poco pero esos minutos hacen toda la diferencia del día. Los niños salían 2:30 pm de la escuela, ahora salen 2:50 pm, y en lo que salen, chismean las mamás o verifican que traigan todos los apuntes, ya nos dieron las 3 de la tarde, y nosotros tenemos la escuela a unos cuantos pasos así que rápido estamos en casa, pero no imagino quienes tienen que desplazarse largas distancias a que hora empezarán con sus deberes.

Y eso que por ahora Constanza no hace actividades extra escolares, y eso que estoy todo el día en casa, y aún así muchas veces ya terminamos noche con toda la tarea. No imagino los malabares que tienen que hacer las madres y padres de familia que salen a trabajar largas jornadas y que ya llegan agotados a casa y tienen que llegar y revisar todo, o acompañar al niño hasta que termine. Ese es otro punto de alegata, me dicen que ya deje a mi hija sola, que ya está bastante mayor. La verdad no sé trata de que le ayude con las tareas, ni de que tenga que supervisar todo lo que hace, en efecto ya es una niña mayor pero no me parece adecuado irme a la cama y dormir mientras ella esta haciendo tarea, sobre todo porque estos días agitados hemos tenido que ir al pediatra con la bebé, a realizar pagos o ver asuntos nuestros y hemos tenido que llevar a Constanza con nosotros. Si mis asuntos la han retrasado con sus deberes, lo menos que puede hacer es sentarme a su lado y esperar a que termine para poder ir todos juntos a descansar, es simple solidaridad.

Hace unos días, en cuanto terminamos de comer salimos a realizar unos pagos, era una tarde lluviosa y a causa de esto, había mucho tráfico y se hacía tarde. Mi hija sabía que tenía mucha tarea así que se puso a llorar. Claro que se me partió el corazón pero no podía hacer nada para resolverle su problema. Lo único que pude decirle es que tenía dos opciones, dejar de llorar y no llevar la tarea, o calmarse y cumplir con su deber. Yo no podía decirle que yo haría su trabajo y que no se preocupara. Me escucho y me dijo que no quería que la regañaran, entonces le dije que ya sabía que opción debía elegir si no quería regaños. 

Aunque no estoy de acuerdo con esta metodología, no me queda más que afrontarlo y verlo como un reto. Trato de acompañar a mi hija en esta nueva etapa, quiero ser guía, apoyo y compañía. No más. Es lo que podemos hacer como padres, no podemos evitarles las dificultades, simplemente podemos estar ahí para apoyarles y para recordarles que sí pueden, con uno y mil retos y en ocasiones es mi hija quién me recuerda que sí podemos.

¿Y a ustedes les gusta que les dejen mucha tarea a sus hijos?

24 ago. 2017

Vacaciones Parte 1. El primer viaje de Isabel a la playa

No fueron las primeras vacaciones de Isabel porque de hecho las primeras fueron a las grutas y otras más a Querétaro, pero si fueron las primeras en la playa.

Una semana antes de que finalizara el ciclo escolar y los niños tuvieran sus vacaciones oficiales, decidimos ir a Acapulco. La idea principal era ir los 4 a Cancún, pero en lugar de eso, Edgar tuvo una fantástica idea: llevar a nuestros padres con nosotros, entonces cambiamos el destino y ajustamos el presupuesto para ir todos. Mi suegro no pudo acompañarnos, sin embargo fueron mi cuñada y mi suegra, mis papás y mi hermana.

El viaje fue un poco largo, aproximadamente entre 6 y 7 horas, pero Isabel se portó de maravilla y durmió la mayor parte del camino.

Llegamos por la mañana al hotel y ese día decidimos no ir al mar para quedarnos todo el día en la alberca del hotel. Claro que como el hotel se ubica en el centro, salimos a caminar al mercado, y a recorrer el centro de noche, pues nos encanta ver los establecimientos llenos de gente, y las calandrias con sus hermosas luces coloridas recorriendo la gran avenida. ¡Estamos enamorados de Acapulco! ¿Y cómo no? Si allí hicimos nuestro primer viaje juntos como novios y fue una autentica luna de miel, la belleza del sitio es acompañada por aquellos gratos recuerdos que Edgar y yo conservamos.

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Constanza la paso fascinada en la piscina, ya sabrán lo que cuesta sacarla, prácticamente no quiere salir del agua en todo el día. El primer contacto de Isabel con la alberca fue maravilloso, no se asusto ni le disgusto el agua, por el contrario parecía encantada y paso un buen rato entre carcajadas mientras descubría que con sus manitas podía chapotear. Todos estaban embobados viendo a Isabel disfrutar la piscina.

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Llegamos un jueves y regresamos el domingo. Viernes y sábado visitamos alguna playa por la mañana y finalizamos la tarde en la alberca del hotel.

A Isabel también le agrado su primer contacto con el mar, sin embargo decidimos no exponerla mucho tiempo pues iba con rozadura y temíamos que la sal del mar y la arena le causaran molestia alguna. Y pese a su rozadura en ningún momento estuvo irritable o chillona, es una gran bebé.
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El día sábado tuvimos una mala experiencia en el mar, pues Constanza nos dijo que algo le había picado, la piel de su cuello se puso roja y con salpullido y mi niña se puso a llorar, preguntamos con los lugareños qué pudo haberle picado y nos dijeron que lo más probable es que la hubiera picado una "malagua" (algo así como una pequeña medusa), nos recomendaron no untarle nada y esperar algunos minutos para que las molestias pasaran. Después preguntamos con alguna persona del servicio médico y la indicación fue parecida, en pocas palabras no había que preocuparse, solo esperar. Y así fue, al cabo de algunos minutos, la molestia se fue y su piel fue recuperando la normalidad. Evidentemente Constanza no quiso saber nada más del mar.

El domingo finalizamos con un buen desayuno y dijimos adiós a nuestra aventura playera.

Fueron unas excelentes vacaciones que disfrutamos mucho. La realidad es que tenía otras expectativas: ya saben, imaginaba hacer un montón de sesiones fotográficas en la arena, y la realidad es que apenas si pude sacar la cámara, la mayoría del tiempo me dediqué a disfrutar a las niñas y de lo último que nos acordamos fue de las fotos, así que podría decir que la realidad supero a las expectativas.







Por otro lado, descubrí que no es lo mismo ir con un niña que con dos. En definitiva si no fuera por el gran trabajo en equipo que hacemos mi marido y yo, estaría perdida. El se quedaba con Constanza a jugar en la alberca mientras mamá tenía que hacer repetidas salidas del agua para cambiar el pañal a Isabel, darle de comer, dormirla o bañarla. No es lo mismo con Constanza que puede estar todo el día metida en el agua y hacer contadas salidas sólo para comer algo rápido, que con Isabel a la que no podíamos tener todo el tiempo en la piscina.

Lo indispensable para el viaje


Mi primer artículo indispensable es el bloqueador, y vaya que resultaron buenos pues por primera vez regresamos sin quemaduras ni molestias en la piel.






Para Constanza usamos "Nivea Sun Kids Swim & Play" y para Isabel "Dody´s Baby". 

Cargué con un montón de mamilas para no tener que preocuparme porque se acabaran rápido y no poderlas esterilizar. Siento que con el calor la bebé tenía que estar muy bien hidratada, y dar el pecho saliendo del mar, llena de sal y con quién sabe que otras sustancias no me parecía tan buena idea.

Unas buenas gorritas para cubrir a Isabel del sol y gafas para las tres, aunque Constanza jamás quiso ponerse unas. Esta ha sido nuestra primera parte. 

Estén pendientes mamitas pues por primera vez tendremos #sorteo en el blog, y vienen muchos más. Estamos muy emocionados de contar con ustedes y por eso queremos consentirlas.

4 jul. 2017

Así celebramos una década de puro amor

Se dicen fácil 10 años, pero en realidad han sido toda una travesía. Así lo festejamos

Faltaba poco para el cumpleaños de nuestra primera hija. Estábamos pensando si haríamos una fiesta o una reunión pequeña. Pero como siempre lo sospeché, llegó el momento en que Constanza no quiso una fiesta y mucho menos de esas temáticas que a mamá le encantan pero que a ella le parecen fuera de lugar pues "todo eso es cosa de niños chiquitos, no de niñas grandes". Y la verdad es que su decisión no nos vino tan mal, pues con la bebé, el compromiso del bautizo encima, y los tantos gastos que hay ahora, no hacer fiesta supuso un enorme ahorro a nuestra economía familiar. Sin embargo ella quería algo especial junto a sus mejores amigas del colegio: una pijamada.

Lunes cumpleañero


Previo al lunes de su cumpleaños, sus abuelos la invitaron a desayunar. Ese día salimos temprano y en familia disfrutamos una mañana muy amena. 

Por la tarde  mi esposo y yo fuimos en busca de su regalo: ella deseaba una muñeca Willie Wisher así que nos fuimos a buscarla, pero como ya sabrán, suele pasar que cuando necesitas algo no lo encuentras, nos llevo bastante tiempo dar con la muñeca, de hecho tuvimos que buscarla al día siguiente y además creímos que la encontramos a un súper precio (hasta le compramos dos) sólo para que un par de días después la viéramos en Walt Mart en liquidación y nos dieramos cuenta que la compramos más cara. ¡En fin!

El día de su cumpleaños decidimos no llevarla a la escuela, prefirió quedarse en casa. Papá llegó temprano. Los abuelos le prepararon su platillo favorito: pechugas con papas fritas. Y teníamos planeado ir al cine, pero como cada año, nos vinieron a visitar mi abuela, tía y primos. La verdad me es muy grato que no necesite hacerle fiesta para que vengan a casa a demostrarle su afecto a mi flaca. Compramos un pastel y pasamos una noche deliciosa. 

Los días siguientes nos dedicamos a la planeación de su pijamada.
Constanza invitó sólo a cinco de sus compañeritas de la escuela, las más allegadas a ella. Pensamos que tal vez sólo vendrían dos, pues comprendemos que es muy difícil confiar a nuestras hijas en casa de personas ajenas. Sin embargo, compramos varias cosas pensando en todas las invitadas: antifaz para dormir, cepillos dentales, porta cepillos de dientes, pañuelos, jugos, etc. 

Hice unas invitaciones en forma de antifaz para las invitadas y mande a pedir cupcakes con un decorado de pijama.
          



La pijamada llegó


Al fin llegó el anhelado día de la pijamada. Y para grata sorpresa de Constanza, llegaron casi todas las invitadas. Pensamos que sólo vendrían dos, pero sólo faltaron dos. Además supusimos que las traerían un rato, pero ¡todas se quedaron a dormir!


Jugarón un rato, comimos pizza, se arreglaron las uñas y más tarde nos fuimos al cine a ver Mi Villano Favorito 3.


Regresando Constanza organizó un pequeño juego con las niñas y después cantamos las mañanitas y comieron cupcake, bueno en realidad sólo lo mordisquearon. Les preparé malteadas, se dieron un baño, les pusimos un colchón inflable y tuvieron una noche de pelis. Y al fin durmieron.







                           

                         


Cerramos con broche de Oro, pues "Mamás Blogueras Mexicanas" nos invitó al lanzamiento oficial de Nat Geo Kids, evento que estuvo dirigido a los niños y el cual disfrutaron mucho las niñas.








Terminé exhausta, tanto como cuando finalizó mi boda. 

El domingo, ya solos los cuatro, realizamos un paseo familiar para terminar una semana cumpleañera.




28 jun. 2017

Su primera década: ¡Felicidades Constanza!

Ha pasado ya una década de su mágica llegada, de los nervios, los miedos y los desvelos. Una década de haberme estrenado como madre, madre primeriza, madre para siempre. Diez años pasaron desde que llegó a mi vida ese ser pequeño y frágil que tan sólo dependía de mi, diez años de haber conocido el más bello sentimiento que cualquier mujer puede sentir.
Cuantas aventuras nos ha deparado el tiempo, cuantos retos... pero no solo ha crecido ella, yo también crecí como mujer y como madre, porque no vino para que yo le enseñase, vino a enseñarme cómo era el mundo de la maternidad, a revolucionar mi vida en absolutamente todos los sentidos, a cambiar mi perspectiva del mundo y hacer de mi una mejor persona, porque ella llegó con tantos anhelos, ilusiones, y tantas metas.


Querida hija: has cumplido 10 años. Otra década más y serás toda una mujer. Hoy eres mi niña bella, y me llena de ilusión verte crecer. Quiero que caminemos juntas, que sepas que siempre estará mi mano para cuando quieras tomarla y para aferrarse fuerte a ti cuando caigas.

He aprendido a soltar mis miedos, mis miedos a que crezcas, a que mañana te sientas lastimada o sola, porque no puedo detener el tiempo, será mejor tomarle el ritmo y disfrutar la vida. 

No siempre serás una niña, pero de sobra esta decir que siempre serás mi bebé, serás mi bebé cuando llegué el acné, cuando haya que comprar compresas para el periodo, o cuando ya no quieras que te peine más, serás mi bebé cuando quieras que te preste un labial o me pidas que te enseñé a maquillar tu rostro, cuando ya no quieras acompañarme a todos lados o cuando vayas a tu primera fiesta.

Eso sí, no corras, vive la vida y disfruta cada etapa de ella, no hay prisas, no hay tiempo que no se cumpla... sigue disfrutando tus muñecas tanto como sea necesario y hasta que de verdad te aburran, sigue jugando en tu casita o a la comidita cuando te de la gana, pero no dejes tus cosas por temor a lo que digan los demás o porque la niña de a lado considere que eres mayor. 

Disfruta la vida, ríe todos los días y sueña en grande, sabes que la vida te deparará lo que tú decretes para ti. Te amamos infinitamente y estamos muy orgullosos de ti.

Por último, agradece hijita, al universo, a Dios y a la vida, por todo lo que tienes, por todo lo que te rodea, por toda esa gente que te ama y que en cada cumpleaños viene a la casa para darte un abrazo, por tener la dicha de vivir. Se siempre agradecida y se siempre un ser de luz.











10 años. Los mejores de mi vida, he aprendido junto a mi hija grandes lecciones. Como cada año estoy muy agradecida por las muestras de afecto para mi hija, siempre estamos rodeadas de cariño.
Gracias a mis padres, esos abuelos ¡no los tiene ni Obama!, gracias a mi esposo por ser el mejor cómplice y porque siempre se da a la tarea de sorprender a Constanza y robarle una gran sonrisa.
Y gracias a ustedes, los que están detrás del blog. Ya son varios años de compartir con ustedes.