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8 jun. 2018

El uso de la andadera ¿Qué dice el pediatra?


Sí, lo he de confesar, utilicé andadera con mis dos hijas, en menor medida con Isabel (la más pequeña) ya que, pareciera que ella sabía que hoy en día su uso no es recomendado, y hacía tremendos dramones cuando la metíamos en ella.

La realidad es que muchas mamás nos apoyamos de la andadera para podernos dar un respiro. No estoy diciendo que esté bien, estoy diciendo que esa es la realidad. La andadera sigue siendo uno de los objetos más populares entre los artículos para bebés, basta con darte una vuelta a los centros comerciales y a las tiendas de bebé para ver los múltiples diseños que hay de andaderas y lo costosas que son algunas.

Pero usarla hoy en día está lleno de controversia, y -cuidadito con admitirlo en redes sociales- rápidamente tendrás a una multitud de mamás encima, pues hoy en día se afirma que usarla es nocivo para la salud del niño.

Evidentemente quería saber la opinión de mi pediatra, quién mejor que él para aconsejarme. Pero la respuesta fue tajante:

-¿Doctor puedo usar la andadera con mi bebé?
-JAMÁS

Después de escucharlo, ni le dije que ya tenía una en casa y que ya hasta la habíamos usado. Preferí callarme y limitar su uso lo más que pude.

En nuestro país no se ha prohibido su uso, sin embargo en muchos otros países sí pues diversos estudios afirman que el uso prolongado de esta puede causar daños en la columna vertebral de los niños y traer problemas ortopédicos. La mayoría de los pediatras y especialistas en ortopedia no aconsejan utilizarla, y por su parte, especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advierten que el uso de la andadera puede provocar alteraciones motrices en los menores de un año. 1

Como podemos ver, los pediatras aconsejan no utilizar la andadera y está comprobado que no es necesaria para que los niños aprendan a caminar. Ahora que ya lo sabes, prueba disminuir su uso y si es posible, prescinde de este objeto.

http://www.salud180.com/maternidad-e-infancia/alteraciones-motrices-por-el-uso-de-cangureras-y-andaderas

7 may. 2018

Mi más grande orgullo

Hija: no hay palabras para expresarte el inmenso orgullo que siento por ti y la dicha que me das todos los días. Eres una niña enorme, eres una campeona de la vida. Me da tanta felicidad verte cumplir tus metas, siéntete grande y capaz porque lo eres. Deseo que siempre sigas poniéndote metas en tu vida y tengas claro que todo lo puedes lograr, deseo que esa chispa que te caracteriza y esa perseverancia nunca falten en tus días. Lo has demostrado tantas veces, que hoy para mi eres inspiración y un ejemplo a seguir. Te amamos mi niña.

Desde que Constanza llegó a mi vida, desde ese preciso momento en que la vi llorar con tanta fuerza y le pude dar un beso en su tibia frente, me llenó de un orgullo inmenso, tan grande que quería que todo el mundo llegara al hospital, sólo para conocer a esa hermosa niña que acababa de nacer.

Tenía tantos miedos y tantas dudas acerca de cómo criarla, era muy joven y sólo deseaba ser una buena madre para ella. Los años han transcurrido rápidamente y he tenido el privilegio de verla crecer. Año con año han sido de grandes aprendizajes y logros. Desde sus primeros pasos, sus palabras, sus clases de ballet y después de gimnasia, siempre me ha hecho sentir orgullosa.

Recuerdo cuando paso a kinder 3. Era para mi un bebé y fue elegida para salir en la escolta. Me sentía toda una mamá pavo real. Recuerdo que la cambie de escuela y una de mis preocupaciones era saber que perdería su lugar de la escolta, pero era un cambio necesario así que nos fuimos a un nuevo kinder. Se acercaba el momento de finalizar el curso, y entonces me llegó un citatorio. ¿Qué pasa con mi Constanza? me cuestioné y llegué preocupada a la cita. Había otros cuantos papás citados. La maestra nos preguntó por qué pensábamos que la cita era necesariamente porque pasaba algo malo con los niños, o peor aún, por qué creíamos que se habían portado mal. La cita era para felicitarnos porque nuestros niños destacaban por su desempeño escolar y por ese motivo habían sido elegidos para formar la escolta que entregaría la bandera a la nueva generación. Otra vez me sentía llena de orgullo, el cambio había valido la pena y Constanza nuevamente se había ganado un lugar en la escolta.

Después llegamos a la primaria. La adaptación fue dura para ambas, pero pese a todo, Constaza siempre trajo notas satisfactorias. Cuando paso a tercer grado, me dijo con gran convicción: mamá este año voy a obtener un diploma. Con esa firme convicción, lo logró, y a fin de año me lleve una grata sorpresa. La verdad es que ni siquiera fuimos a la ceremonia pues había olvidado que mi hija tenía un propósito.

Con la misma convicción que dijo que sacaría un diploma, me dijo que quería ser niña de la escolta. Y este viernes en junta, totalmente sorprendida, he recibido la noticia de que Coni formará parte de la escolta. Sabía que la competencia era dura pues en su salón hay muchos alumnos brillantes, y más de uno anhelaba ser de los cuatro elegidos, sin embargo, mi hija me volvió a dar la lección de que cuando algo se desea con fuerza y se trabaja con esfuerzo, los sueños se cumplen.

No les puedo explicar todo el jubilo que aún traigo, pero ya se podrán imaginar que alegre me siento y que orgullosa me siento de mi niña. Por lo pronto ya iremos a celebrar su logro.

Saludos

25 abr. 2018

A un año y medio de Isabel ¿Qué cambiaría?

Ha pasado un año y medio desde la llegada de Isabel y es cierto que su llegada no fue color de rosa, nada de un parto bello e idealizado. Hay algunos bebés a los que les toca llegar bajo otras circunstancias algo difíciles.

Cuando pensamos en el momento de su llegada, no sabemos si debemos reprochar o agradecer, después de todo, lo que cuenta es que Isabel está aquí sin importar cómo fue que llegó.

Cuando Isabel nació, no hablaban de un parto o un nacimiento, los médicos empleaban la frase "interrupción del embarazo". Ese término se oía triste ante nuestros oídos y a diferencia del jubilo que se vive cuándo una familia se entera que un bebé esta próximo a nacer, en nuestra familia todo fue desconcierto, desazón y lágrimas.

Desde el momento en que me internaron y dijeron que tendrían que interrumpir mi embarazo, no dejaban de recalcar las pocas posibilidades que tenía de sobrevivir mi bebé, y hasta llegaron a decirme que dejará de llorar al fin y al cabo me podía volver a embarazar.

No, Isabel no tenía ropa aguardándole en casa, ni siquiera una cuna y ni le habíamos organizado un baby shower, todavía faltaba tiempo para eso.

Recuerdo esa césarea como la más triste de mi vida, y aveces prefiero bloquear todos esos recuerdos tan dolorosos y dejarlos en el pasado de dónde no deben salir. Siempre recordamos la impresión que tuvimos al ver a Isabel por primera vez, no era un bebé convencional gordito, era una bebé sumamente pequeña, delgada y frágil. De verdad que la Isabel de hoy es totalmente otra que la Isabel de un año atrás, pero a un año y medio de su nacimiento, creemos que todo valió la pena pues ella esta hermosa, sana y feliz. Sin embargo creemos que nos hubiera gustado que algunas cosas fueran diferentes.

Nos hubiera gustado mucho que las palabras de los doctores fueran más alentadoras y su actitud menos pesimista, por ejemplo: podrían habernos dicho que Isabel no era la única bebé prematura en ese hospital, que a diario nacen muchos niños de manera prematura y que las posibilidades de sobrevivir son cada vez mayores.

Me hubiera gustado que me dijeran que no me preocupara, que el hospital contaba con el equipo suficiente y el personal adecuado para hacer frente a la emergencia y que harían lo posible por que mi bebé sobreviviera.

Me hubiera encantado que me dieran las cifras de todos los bebés que a diario egresan del hospital porque han superado las adversidades, en lugar de decirme que en cualquier momento la vida de mi bebé podía acabar.

Me hubiera gustado que los médicos fueran siempre honestos, que desde un principio hubieran dejado claro que no habría forma de que yo regresara a casa para continuar con mi embarazo y que la interrupción del embarazo era la única solución.

Me hubiera gustado que me dejarán hablar con mis familiares, y no que me tuvieran recluida sin contacto alguno con ellos, en verdad era tremendamente angustiante no saber si ellos sabían qué pasaba conmigo.

Me hubiera gustado personal más empático, y no debería ser sólo un sueño. El hecho de que un embarazo se convierta en una situación delicada y grave, no quiere decir que debe dejar de ser un parto humanizado. 

Hoy prefiero no recordar todos esos momentos y esas lágrimas amargas, esa incertidumbre y ese desazón, hoy prefiero enfocarme en esos primeros pasos de Isabel, en esa gran sonrisa y en esas primeras palabras que llenan el alma. Hoy la tempestad ha quedado atrás para dar paso a un hermoso momento de mi vida. Hoy sólo tengo el corazón lleno de agradecimiento por la hermosa vida de mis hijas y por su salud.


¿Te suena conocida esta historia? No olvides platicarnos tus vivencias.

18 abr. 2018

¿Es posible tanta felicidad?


La mayoría de las noches, después de un largo día de trabajo y antes de dormir, llevamos a mis hijas a la cama y los cuatro nos damos un fuerte abrazo.

En esos momentos me invade un fuerte sentimiento de felicidad y constantemente me pregunto ¿cómo puede caber tanta felicidad en un pequeño cuarto? En esos instantes mi corazón se siente rebozado de amor y me siento muy agradecida, doy gracias a la vida por esos dos luceros que me obsequió y agradezco por todos nuestros días soleados, por nuestra salud y por esos bellos momentos.

Pero ahí es cuando veo que la felicidad no es más que una cuestión de actitud. No, no tenemos la visa perfecta: tenemos problemas, a veces también nos preocupa el trabajo o tenemos diferencias como pareja o con la familia. Sin embargo eso no me impide que sienta mucha alegría por el siempre hecho de vivir y de tener a mis hijas.

Un día mi madre me preguntó si nunca me deprimo. No lo hago. No es que nunca sienta tristeza, somos humanos y las emociones son parte de nosotros, no se trata de ser un robot sonriente toda la vida, a veces también lloro, me canso o me desánimo si algo no sale como lo tenía planeado. Sin embargo, desde que soy madre, no le doy más peso a las emociones negativas que a las positivas. Aveces puedo llorar pero luego miro a mis hijas y me brota una sonrisa. La felicidad de cada individuo no depende de otros ni está en las cosas materiales. La felicidad vive dentro de nosotros y la gran mayoría vive buscándola por todas partes, sin darse cuenta que se encuentra en las cosas más simples de la vida.


11 abr. 2018

Te ves cansada: El otro lado de la maternidad


La llegada de Isabel a nuestras vidas a representado todo un desafío, rompió todos los esquemas y ha superado cualquier expectativa.

Ahora he puesto en tela de juicio toda aseveración de que los niños son más inquietos que las niñas... me pregunto ¿puede haber niños más inquietos que mi Isa? Ella sube, baja, se arrastra por el suelo, gatea a toda prisa, sube las escaleras, quiere trepar por todos lados y tocar todo lo que se encuentra a su paso y parece que su batería es inagotable. Por si fuera poco, nuestra rutina de sueño se ha ido al caño, últimamente es media noche y ella quiere bajarse de la cama y jugar y llora si no la dejamos. Evidentemente Edgar y yo acabamos agotadísimos y muy desvelados.

Es evidente que la maternidad no representa en mí lo mismo que hace 11 años, cuando era muy joven y tenía mucha energía para cuidar de Constanza, sin contar que se quedaba con mis padres buena parte del día mientras yo me iba a estudiar la preparatoria.

No me siento cansada, me siento estupendamente y ha decir verdad, estoy disfrutando ampliamente esta etapa de la maternidad junto a mi bebé, eso sí, con mucha ayuda de Constanza y de su papá. Pero aunque yo me sienta de maravilla y ame mi maternidad, los años no pasan en balde y supongo que la factura se ve reflejada en mi rostro y es que hace unos días mi madre y mi hermana me dijeron que me veo cansada. Yo no sé si fue la falta de maquillaje, las ojeras y el estar despeinada o de plano los estragos que deja la maternidad pero me lo han dicho y no he hecho nada más que reír. Creo que desde que nació Isabel, pase de sentirme Susan a Linet de esposas desesperadas. ¿Qué le puedo hacer si no es que reírme? Y procurar maquillarme más seguido.

De que es cansado, es cansado. Mi bebé es bastante demandante. Pero no todo es cansancio, también es divertido y altamente gratificante.

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28 feb. 2018

El parto que no fue


Cuando recuerdo el nacimiento de Isabel a menudo lo pienso cómo el parto que no pudo ser... ¿quién diría que puede haber partos tan no planeados, partos que se salen de control?
Cuando me embaracé de Isabel, mi segundo embarazo, estaba dispuesta a disfrutar todo lo que no disfrute 10 años atrás, a olvidar los miedos que me apabullaron como primeriza, a gozar a plenitud de un momento tan único y tan efímero a la vez. Ahora tenía la madurez que no se puede tener a los 17 años, estaba acompañada de mi pareja y quería que él al igual que yo disfrutara cada cambio de mi cuerpo, de ver crecer al bebé y disfrutar sus movimientos.

Todo era una aventura, todo queríamos planearlo perfectamente. Ya habíamos decidido el hospital donde iba a nacer, el mismo donde nació Constanza pues el trato me había parecido muy cálido y no tenía queja del ginecólogo ni los pediatras. Contaban con el personal al adecuado para llevar un parto y para atender a un bebé. Comenzábamos a pensar en el baby shower, mi mamá y yo deseábamos alquilar algún lugar y Edgar proponía que fuera en casa. Ya habíamos empezado a preparar el ahorro para pagar el parto, estábamos en tandas por aquí y tandas por allá para tener todo el dinero listo al arribo de Isabel y cuando parecía que todo iba viento en popa, empezaron a detectarme la presión arterial alta. No dimensionaba la gravedad de las cosas y no creí que pudiera desembocar en un parto muy muy prematuro.

Cuando el director general de la clínica donde me atendía me advirtió que de no normalizarse mi presión todo podría acabar en una interrupción del embarazo, me pareció algo exagerado y fatalista. Después de todo yo me sentía de maravilla ¿por qué tendría que llegarse a tan graves consecuencias? Y muy honesto me dijo que me recomendaba arreglar mis papeles de seguridad social pues de continuar con el mismo estado, mi bebé sería de alto riesgo y ellos no contaban con el equipo suficiente para atender una emergencia de esa talla. Y aunque me parecía que estaba exagerando las cosas, no lo dudamos y fuimos a darme de alta a la clínica más cercana del seguro social. Catalogaron mi embarazo de alto riesgo e inmediatamente me mandaron a realizar estudios diversos y una clínica de gineco obstetricia. ¡Ya no llegue! a ninguna de las citas... ni a la más cercana que era una semana después. Tan sólo dos días después de haberme dado de alta, me puse muy mal y me tuvieron que llevar a urgencias.

Seis meses y medio... 29 semanas... no había crecido mi barriga lo suficiente, no supe lo que era ya no poder cortarme las uñas o agacharme por el tamaño de mi barriga, ni sentir con intensidad los movimientos de Isabel, apenas sí eran perceptibles sus pataditas, no supe de la fatiga de ya no aguantar la barriga, de los pies cansados, y una vez más no supe de contracciones.

Qué caprichoso es el destino. Y que amargas me parecen las horas previas al nacimiento de mi bebé. Y cada que visitamos al pediatra en aquella clínica dónde me pensaba aliviar, siempre recuerdo como todos mis planes cambiaron. Y aunque al final todo valió la pena, y tengo un enorme agradecimiento con la vida, con Dios y con el personal que atendió a Isabel, siempre recuerdo todo como el parto que no pudo ser.

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13 ene. 2018

El cuarto que se quedó en silencio

La recámara estaba dispuesta, aquel rincón llevaba en sus paredes pinceladas de amor, con el color de la ilusión. Sobre el techo colgaba la juguetona esperanza y todas las ansias de una madre que aguarda paciente los nueve meses más largos de su vida. La alfombra tejida de alegrías estaba junto a la cuna y sobre las repisas yacían bien acomodados los anhelos de unos padres primerizos. Los adornos más bonitos de aquel rinconcito era la luz y el cariño que inundaban todos los espacios. Los juquetitos esperaban las manecitas gorditas que llegarían a tomarlos y la ropita enternecedora ya estaba toda lista. Se acercaba el feliz día y todo estaba dispuesto. Al fin llegó el momento. Mamá se fue al hospital. Por fin llegó la cita más esperada y aquella mamá pudo conocer al gran amor de su vida, y besar su tibia mejilla, y empaparse del dulce olor de un bebé, y sostener en su pecho aquel cuerpo pequeño y tibio... Pero algo pasó. Mamá regreso a casa con los brazos vacíos, el cuerpo dolorido, la leche acumulada en el pecho, y el alma destrozada.

Aquel cuartito que tenía que verse inundado de llantos y risas se quedó en silencio.

Hoy he elevado una oración por todas esas mamitas que viven los nueve meses más felices de su vida y después no todo sale como se había planeado, y aquellos sueños rosas se convierten en un amargo luto. Pido que este trance tan difícil pueda ser superado, pido porque no les falte la fortaleza y encuentren confort en su corazón, pido porque vuelvan a encontrar la alegría aunque lleven a cuestas un dolor que jamás se olvida. 

Envío abrazos cálidos para todas esas mamitas, les envío un: estoy aquí. No sé lo que duele pero te abrazo fuerte. No sé lo que duele pero te doy mi mano por si te sirve de apoyo. No sé lo que duele pero está mi hombro por si acaso quieres llorar. No sé lo que duele pero te ves hermosa cuando sonríes. No sé lo que duele, pero te escucho si quieres.

Hace unos meses me enteré de la desgarradora noticia de la partida de un angelito que recién había llegado a esta vida. Su estancia fue tan breve pero estoy segura que en ese breve estancia dejo un gran amor en sus padres. Todos fuimos testigos del gran amor con el que se esperaba su llegada.

Me quedé tan reflexiva después de todo lo que viví con Isabel estando en el hospital, y se lo difícil que es vivir un puerperio sin tu hijo en brazos, lo duro que es no tener el confort en esos momentos de un cuerpo tibio a tu lado. 

Se me ha hecho un nudo en la garganta. Se nos ha llenado de tristeza el corazón.

No sabemos por qué pasan las cosas, sólo sabemos lo que siempre hemos dicho:

Dios manda sus batallas más difíciles a sus mejores guerreros.

Y desde aquí solo puedo enviar luz a todas esas mamitas que viven un duelo, enviarles un abrazo y decirles que las admiro tanto, son un ejemplo de fortaleza y amor. 

Dedicado con cariño a todas las mamás que han visto partir a sus angelitos tan pronto como han llegado.
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11 ene. 2018

Ni la mejor ni la peor mamá

Quítate esos prejuicios que te torturan, quita todas esas palabras descalificativas que alguna vez te han dicho los demás pues ellos no están en tus zapatos ni viven tu vida.

Quítate ese peso que llevas en la espalda al querer ser a toda costa la mamá perfecta, nunca ha existido tal mamá.

No, no lo eres, no eres la peor mamá, pero tampoco la mamá perfecta: eres una mamá real, una mamá a tu medida y a la medida de tus hijos.

Eres una mamá creada para embonar a la perfección con tus hijos, no con los de a lado.

No eres un molde igual a otras madres: tú tienes tus propias cualidades, defectos y virtudes.

Deja de torturarte por pensar que lo estás haciendo mal, mientras le pongas corazón, lo estás haciendo bien.

Deja de compararte con aquella a la que crees perfecta, ella también tiene temores y también comete errores.  Ella también se cuestiona si lo estará haciendo bien. Ella también pasa noches en vela bajo la luz de la luna con sentimientos de culpa.

No hay peores o mejores madres, hay madres a la medida de sus hijos.

Porque la maternidad es un camino largo y a veces cansado, pero al mismo tiempo el más dulce y bello camino que transita una mujer. Te invito a que empieces a disfrutar más y sufrir menos. Maternar en compañía de otras es más sencillo, así que toma mi mano y caminemos juntas.

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18 dic. 2017

Cómo logré establecer una rutina de sueño con mi bebé


Una de las etapas más difíciles que atravesamos como padres primerizos, son los constantes desvelos en los primeros meses del bebé: todas esas veces que tenemos que pararnos en medio de la noche para alimentar al bebé suelen ser más agotantes en los días posteriores al parto pues estamos exhaustas y de pronto hay que estar las 24 horas del día al cuidado de un bebé.

Hay quienes viven esta etapa más prolongada que otros. En mi caso, con ambas hijas, fue un proceso que pasamos pronto; cuando menos nos dimos cuenta Isabel ya dormía de largo toda la noche, incluso el pediatra nos recomendó que aunque la bebé durmiera de corrido, la despertáramos para comer pues aún estaba pequeña y queríamos que pronto alcanzara su peso ideal, y cuando digo rápido me refiero a que Isabel tenía tres meses en casa y ya habíamos logrado que durmiera buena parte de la noche. El hecho de que un bebé llegue a dormir seis horas seguidas, representa un enorme logró después de que suelen dormir pequeños lapsos y despertar entre cada hora y media o dos horas, lo que es agotador para los padres en especial si al día siguiente hay una rutina laboral que seguir o más hijos que atener.

Cuando comencé a leer artículos para lograr una rutina de sueño, encontré varios puntos que inconscientemente habíamos seguido y que quizá son clave para lograr que el bebé duerma de largo toda la noche.

Te comparto esos puntos que coinciden con las recomendaciones de los expertos:


Preparar al bebé para dormir

Mantener un ambiente adecuado. No debes tener las luces encendidas a la hora de dormir. Es necesario que el bebé empiece a distinguir entre el día y la noche y para ello es necesario que cuando llegue la hora de irse a la cama, lo arropes y tengas las luces apagadas, si utilizas lámparas procura que sean tenues o disminuye su intensidad al llegar la noche. En mi caso, todo se apagaba, incluso el televisor.

La calma de la noche será el imprimir indicio con el que el bebé aprenderá a distinguir la diferencia entre la mañana y la noche.

Menos cambios de pañal. Sí, no se trata de ser malas madres, se trata de molestar al bebé en la menor medida posible, de no moverlo ni hacer nada que pueda inquietarlo. Lo ideal es cambiarlo antes de irte a la cama y repetir el cambio hasta despertar, después de unas seis o siete horas. De nuevo, la idea es que se familiarice con la calma nocturna. Te sorprenderás al ver que el organismo del bebé se va acostumbrando: Isabel orina poco por la noche y nunca hace popo hasta la mañana.

Arropa al bebé. Procura que esté cómodo para que nada lo haga llorar por las noches, asegúrate de que no tenga frío ni calor.

Mucha gente recomienda bañar al bebé antes de dormir y utilizar algún producto relajante como champú, jabones o cremas relajantes. La verdad yo nunca utilice este recurso y siempre goce de noches largas.

Entre más crecen, más son las horas seguidas que duermen. Por ejemplo, a los tres meses Isabel dormía a las 11 y despertaba entre las seis o siete de la mañana. Ahora puede dormir desde las 9 o las 10 de la noche y despertar entre siete y ocho de la mañana sólo a tomar leche para volver a dormir hasta las nueve o diez de la mañana.

Espero que estos consejos te ayuden y que pronto goces de noches largas.