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El cuarto que se quedó en silencio

13 ene. 2018

La recámara estaba dispuesta, aquel rincón llevaba en sus paredes pinceladas de amor, con el color de la ilusión. Sobre el techo colgaba la juguetona esperanza y todas las ansias de una madre que aguarda paciente los nueve meses más largos de su vida. La alfombra tejida de alegrías estaba junto a la cuna y sobre las repisas yacían bien acomodados los anhelos de unos padres primerizos. Los adornos más bonitos de aquel rinconcito era la luz y el cariño que inundaban todos los espacios. Los juquetitos esperaban las manecitas gorditas que llegarían a tomarlos y la ropita enternecedora ya estaba toda lista. Se acercaba el feliz día y todo estaba dispuesto. Al fin llegó el momento. Mamá se fue al hospital. Por fin llegó la cita más esperada y aquella mamá pudo conocer al gran amor de su vida, y besar su tibia mejilla, y empaparse del dulce olor de un bebé, y sostener en su pecho aquel cuerpo pequeño y tibio... Pero algo pasó. Mamá regreso a casa con los brazos vacíos, el cuerpo dolorido, la leche acumulada en el pecho, y el alma destrozada.

Aquel cuartito que tenía que verse inundado de llantos y risas se quedó en silencio.

Hoy he elevado una oración por todas esas mamitas que viven los nueve meses más felices de su vida y después no todo sale como se había planeado, y aquellos sueños rosas se convierten en un amargo luto. Pido que este trance tan difícil pueda ser superado, pido porque no les falte la fortaleza y encuentren confort en su corazón, pido porque vuelvan a encontrar la alegría aunque lleven a cuestas un dolor que jamás se olvida. 

Envío abrazos cálidos para todas esas mamitas, les envío un: estoy aquí. No sé lo que duele pero te abrazo fuerte. No sé lo que duele pero te doy mi mano por si te sirve de apoyo. No sé lo que duele pero está mi hombro por si acaso quieres llorar. No sé lo que duele pero te ves hermosa cuando sonríes. No sé lo que duele, pero te escucho si quieres.

Hace unos meses me enteré de la desgarradora noticia de la partida de un angelito que recién había llegado a esta vida. Su estancia fue tan breve pero estoy segura que en ese breve estancia dejo un gran amor en sus padres. Todos fuimos testigos del gran amor con el que se esperaba su llegada.

Me quedé tan reflexiva después de todo lo que viví con Isabel estando en el hospital, y se lo difícil que es vivir un puerperio sin tu hijo en brazos, lo duro que es no tener el confort en esos momentos de un cuerpo tibio a tu lado. 

Se me ha hecho un nudo en la garganta. Se nos ha llenado de tristeza el corazón.

No sabemos por qué pasan las cosas, sólo sabemos lo que siempre hemos dicho:

Dios manda sus batallas más difíciles a sus mejores guerreros.

Y desde aquí solo puedo enviar luz a todas esas mamitas que viven un duelo, enviarles un abrazo y decirles que las admiro tanto, son un ejemplo de fortaleza y amor. 

Dedicado con cariño a todas las mamás que han visto partir a sus angelitos tan pronto como han llegado.
 Resultado de imagen para cuando un bebe muere

Ni la mejor ni la peor mamá

11 ene. 2018

Quítate esos prejuicios que te torturan, quita todas esas palabras descalificativas que alguna vez te han dicho los demás pues ellos no están en tus zapatos ni viven tu vida.

Quítate ese peso que llevas en la espalda al querer ser a toda costa la mamá perfecta, nunca ha existido tal mamá.

No, no lo eres, no eres la peor mamá, pero tampoco la mamá perfecta: eres una mamá real, una mamá a tu medida y a la medida de tus hijos.

Eres una mamá creada para embonar a la perfección con tus hijos, no con los de a lado.

No eres un molde igual a otras madres: tú tienes tus propias cualidades, defectos y virtudes.

Deja de torturarte por pensar que lo estás haciendo mal, mientras le pongas corazón, lo estás haciendo bien.

Deja de compararte con aquella a la que crees perfecta, ella también tiene temores y también comete errores.  Ella también se cuestiona si lo estará haciendo bien. Ella también pasa noches en vela bajo la luz de la luna con sentimientos de culpa.

No hay peores o mejores madres, hay madres a la medida de sus hijos.

Porque la maternidad es un camino largo y a veces cansado, pero al mismo tiempo el más dulce y bello camino que transita una mujer. Te invito a que empieces a disfrutar más y sufrir menos. Maternar en compañía de otras es más sencillo, así que toma mi mano y caminemos juntas.

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Cómo logré establecer una rutina de sueño con mi bebé

18 dic. 2017


Una de las etapas más difíciles que atravesamos como padres primerizos, son los constantes desvelos en los primeros meses del bebé: todas esas veces que tenemos que pararnos en medio de la noche para alimentar al bebé suelen ser más agotantes en los días posteriores al parto pues estamos exhaustas y de pronto hay que estar las 24 horas del día al cuidado de un bebé.

Hay quienes viven esta etapa más prolongada que otros. En mi caso, con ambas hijas, fue un proceso que pasamos pronto; cuando menos nos dimos cuenta Isabel ya dormía de largo toda la noche, incluso el pediatra nos recomendó que aunque la bebé durmiera de corrido, la despertáramos para comer pues aún estaba pequeña y queríamos que pronto alcanzara su peso ideal, y cuando digo rápido me refiero a que Isabel tenía tres meses en casa y ya habíamos logrado que durmiera buena parte de la noche. El hecho de que un bebé llegue a dormir seis horas seguidas, representa un enorme logró después de que suelen dormir pequeños lapsos y despertar entre cada hora y media o dos horas, lo que es agotador para los padres en especial si al día siguiente hay una rutina laboral que seguir o más hijos que atener.

Cuando comencé a leer artículos para lograr una rutina de sueño, encontré varios puntos que inconscientemente habíamos seguido y que quizá son clave para lograr que el bebé duerma de largo toda la noche.

Te comparto esos puntos que coinciden con las recomendaciones de los expertos:


Preparar al bebé para dormir

Mantener un ambiente adecuado. No debes tener las luces encendidas a la hora de dormir. Es necesario que el bebé empiece a distinguir entre el día y la noche y para ello es necesario que cuando llegue la hora de irse a la cama, lo arropes y tengas las luces apagadas, si utilizas lámparas procura que sean tenues o disminuye su intensidad al llegar la noche. En mi caso, todo se apagaba, incluso el televisor.

La calma de la noche será el imprimir indicio con el que el bebé aprenderá a distinguir la diferencia entre la mañana y la noche.

Menos cambios de pañal. Sí, no se trata de ser malas madres, se trata de molestar al bebé en la menor medida posible, de no moverlo ni hacer nada que pueda inquietarlo. Lo ideal es cambiarlo antes de irte a la cama y repetir el cambio hasta despertar, después de unas seis o siete horas. De nuevo, la idea es que se familiarice con la calma nocturna. Te sorprenderás al ver que el organismo del bebé se va acostumbrando: Isabel orina poco por la noche y nunca hace popo hasta la mañana.

Arropa al bebé. Procura que esté cómodo para que nada lo haga llorar por las noches, asegúrate de que no tenga frío ni calor.

Mucha gente recomienda bañar al bebé antes de dormir y utilizar algún producto relajante como champú, jabones o cremas relajantes. La verdad yo nunca utilice este recurso y siempre goce de noches largas.

Entre más crecen, más son las horas seguidas que duermen. Por ejemplo, a los tres meses Isabel dormía a las 11 y despertaba entre las seis o siete de la mañana. Ahora puede dormir desde las 9 o las 10 de la noche y despertar entre siete y ocho de la mañana sólo a tomar leche para volver a dormir hasta las nueve o diez de la mañana.

Espero que estos consejos te ayuden y que pronto goces de noches largas.


 
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