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12 sept. 2017

Bautizo en puerta

Estamos a poco más de mes y medio de que Isabel cumpla su primer año y con la celebración de su primer cumpleaños queremos realizar la celebración de su bautizo.

Es una locura total para mi encontrar el tiempo para organizar todo. Quizá debí recurrir a una planeadora de eventos, pero ya saben, soy de esas quisquillosas que le encanta este tipo de eventos y realizarlo todo por propia cuenta, además también así ahorro dinero, lo cuál en tiempos de pañales y leche me viene muy bien.

La verdad estaba muy indecisa en la temática para decorar todo, primero había elegido Plaza Sésamo, luego estaba entre unicornios, pero la verdad es que sentía que contrastaban con lo solemne de la celebración. Incluso al principio habíamos decidido hacer el festejo en un salón de eventos infantiles, pero luego decidimos que la ocasión ameritaba algo más formal por lo que elegimos un salón de eventos sociales.

He decidido hacer yo misma las invitaciones, y en eso estoy con la ayuda de Canva y de Photoshop.
Aún no decido los recuerdos ni demás decoración pero se aceptan sugerencias.

Ya les iré compartiendo poco a poco el avance de nuestrso preparativos y las manualidades que vaya preparando. Por ahora les dejo un poco del diseño de la invitación.



24 ago. 2017

Vacaciones Parte 1. El primer viaje de Isabel a la playa

No fueron las primeras vacaciones de Isabel porque de hecho las primeras fueron a las grutas y otras más a Querétaro, pero si fueron las primeras en la playa.

Una semana antes de que finalizara el ciclo escolar y los niños tuvieran sus vacaciones oficiales, decidimos ir a Acapulco. La idea principal era ir los 4 a Cancún, pero en lugar de eso, Edgar tuvo una fantástica idea: llevar a nuestros padres con nosotros, entonces cambiamos el destino y ajustamos el presupuesto para ir todos. Mi suegro no pudo acompañarnos, sin embargo fueron mi cuñada y mi suegra, mis papás y mi hermana.

El viaje fue un poco largo, aproximadamente entre 6 y 7 horas, pero Isabel se portó de maravilla y durmió la mayor parte del camino.

Llegamos por la mañana al hotel y ese día decidimos no ir al mar para quedarnos todo el día en la alberca del hotel. Claro que como el hotel se ubica en el centro, salimos a caminar al mercado, y a recorrer el centro de noche, pues nos encanta ver los establecimientos llenos de gente, y las calandrias con sus hermosas luces coloridas recorriendo la gran avenida. ¡Estamos enamorados de Acapulco! ¿Y cómo no? Si allí hicimos nuestro primer viaje juntos como novios y fue una autentica luna de miel, la belleza del sitio es acompañada por aquellos gratos recuerdos que Edgar y yo conservamos.

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Constanza la paso fascinada en la piscina, ya sabrán lo que cuesta sacarla, prácticamente no quiere salir del agua en todo el día. El primer contacto de Isabel con la alberca fue maravilloso, no se asusto ni le disgusto el agua, por el contrario parecía encantada y paso un buen rato entre carcajadas mientras descubría que con sus manitas podía chapotear. Todos estaban embobados viendo a Isabel disfrutar la piscina.

La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, natación, niños y piscina
Llegamos un jueves y regresamos el domingo. Viernes y sábado visitamos alguna playa por la mañana y finalizamos la tarde en la alberca del hotel.

A Isabel también le agrado su primer contacto con el mar, sin embargo decidimos no exponerla mucho tiempo pues iba con rozadura y temíamos que la sal del mar y la arena le causaran molestia alguna. Y pese a su rozadura en ningún momento estuvo irritable o chillona, es una gran bebé.
La imagen puede contener: 1 persona, niños y exterior

La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, natación, exterior y naturaleza

El día sábado tuvimos una mala experiencia en el mar, pues Constanza nos dijo que algo le había picado, la piel de su cuello se puso roja y con salpullido y mi niña se puso a llorar, preguntamos con los lugareños qué pudo haberle picado y nos dijeron que lo más probable es que la hubiera picado una "malagua" (algo así como una pequeña medusa), nos recomendaron no untarle nada y esperar algunos minutos para que las molestias pasaran. Después preguntamos con alguna persona del servicio médico y la indicación fue parecida, en pocas palabras no había que preocuparse, solo esperar. Y así fue, al cabo de algunos minutos, la molestia se fue y su piel fue recuperando la normalidad. Evidentemente Constanza no quiso saber nada más del mar.

El domingo finalizamos con un buen desayuno y dijimos adiós a nuestra aventura playera.

Fueron unas excelentes vacaciones que disfrutamos mucho. La realidad es que tenía otras expectativas: ya saben, imaginaba hacer un montón de sesiones fotográficas en la arena, y la realidad es que apenas si pude sacar la cámara, la mayoría del tiempo me dediqué a disfrutar a las niñas y de lo último que nos acordamos fue de las fotos, así que podría decir que la realidad supero a las expectativas.







Por otro lado, descubrí que no es lo mismo ir con un niña que con dos. En definitiva si no fuera por el gran trabajo en equipo que hacemos mi marido y yo, estaría perdida. El se quedaba con Constanza a jugar en la alberca mientras mamá tenía que hacer repetidas salidas del agua para cambiar el pañal a Isabel, darle de comer, dormirla o bañarla. No es lo mismo con Constanza que puede estar todo el día metida en el agua y hacer contadas salidas sólo para comer algo rápido, que con Isabel a la que no podíamos tener todo el tiempo en la piscina.

Lo indispensable para el viaje


Mi primer artículo indispensable es el bloqueador, y vaya que resultaron buenos pues por primera vez regresamos sin quemaduras ni molestias en la piel.






Para Constanza usamos "Nivea Sun Kids Swim & Play" y para Isabel "Dody´s Baby". 

Cargué con un montón de mamilas para no tener que preocuparme porque se acabaran rápido y no poderlas esterilizar. Siento que con el calor la bebé tenía que estar muy bien hidratada, y dar el pecho saliendo del mar, llena de sal y con quién sabe que otras sustancias no me parecía tan buena idea.

Unas buenas gorritas para cubrir a Isabel del sol y gafas para las tres, aunque Constanza jamás quiso ponerse unas. Esta ha sido nuestra primera parte. 

Estén pendientes mamitas pues por primera vez tendremos #sorteo en el blog, y vienen muchos más. Estamos muy emocionados de contar con ustedes y por eso queremos consentirlas.

20 jun. 2017

Colecho en casa y la cunita ideal para ello.

Desde que nació mi primer hija, fui fan del colecho, pues me sentía más segura de tener a mi bebé en brazos junto a mi, que teniéndola en la cuna, aunque esta estuviera a un costado de mi cama. Recuerdo que me daba una especie de paranoya, que cuando la ponía en su cuna e intentaba dormir en mi cama, a los cinco minutos despertaba sobresaltada y me asomaba para corroborar que la bebé respiraba. A ese ritmo era imposible descansar así que terminaba por pasar a la bebé a mi lado, y las dos dormíamos más plácidamente. Con el paso del tiempo me dediqué a leer sobre el colecho y descubrí que aparte de descansar mejor, el colecho traía muchas más ventajas para mi hija.

A diez años repetimos la fórmula.

Isabel llegó tan adelantada que ni siquiera habíamos comprado lo necesario para su llegada, ni ropa, ni biberones ¡ni cuna! Dormirla con nosotros era la única opción. Las primeras dos noches no pudimos descansar,  ya saben, bebé recién llegado y todos los miedos del mundo. Mi esposo temía que por el cansancio pudiéramos asfixiar a la bebé o lastimarla al dormir, así que recuerdo que una noche salió con mi hija mayor, con el pretexto de ir a la tienda. En realidad había venta noctura y fue en busca de la cuna para Isabel.
 
Llegó con lo que nosotros describimos la cuna ideal: Next2me de la marca Chicco. Esta es una cunita hecha para el colecho por su sistema de anclaje que permite unirla a la cama, además de que se puede usar como cuna convencional. Se ajusta a diferentes alturas y también puede inclinarse para reducir los riesgos en bebés que sufren reflujo.

A nosotros nos ha parecido una cuna muy práctica, ocupa muy poco espacio y dormimos muy a gusto teniendo a la bebé junto a nosotros sin temor de hacerle daño. Claro que ahora que está más grande, los miedos han disminuído y aveces la dormimos entre nosotros por el puro placer de dormir todos abrazados.

En conclusión, recomiendo ampliamente el colecho: se descansa mejor, favorece la lactancia materna y el bebé se siente más seguro. Si tienen miedo de lastimar al bebé, pueden optar por una cuna especial para colecho, te aseguro descansarás más y mejor.

¿Y ustedes colechan?

27 may. 2017

Mi experiencia con la lactancia materna

No siempre amamantar es la etapa idílica que muchas madres gozan, algunas lo vivimos de manera distinta.No hay texto alternativo automático disponible.

Isabel ha llegado a los siete meses, y poquito pero sigo dando pecho. Aunque no es lo que hubiera soñado ni como lo esperaba pero lo hemos prolongado un poco más que con mi primer hija y eso ya es ganancia.

Cuando nació Constanza, mi primera hija, tenía bastante leche pero no hubo una lactancia exitosa debido a mi falta de información. Yo estaba estudiando por la tarde, desde la una y hasta las ocho de la noche estaba fuera de casa y Constanza se fue desadaptando al pecho. Cuando llegaba por la noche, era un batallar que quisiera agarrar el pecho pues lloraba, gritaba y se desesperaba y ¿cómo no? El biberón caía de a mucho y sin esfuerzo y mamar resultaba cansado. Pude haberme tirado la leche y dejarla en el biberón para no perder ese leche, pero no lo sabía y así se fue perdiendo la leche y ese contacto que sólo duró tres meses.

Con Isabel me había prometido prolongar nuestra lactancia, y vivir esa lactancia de ensueño de la que hablan muchas mamás, pero vaya que me fui a dar de bruces contra la pared y todo lo que había idealizado en ese perfecto embarazo se me salió de control, se me salió de las manos en el momento que me ingresaron de urgencias a quirófano y me dijeron que interrumpirían mi embarazo de 28 semanas.

Una vez nacida Isabel, como es natural, tenía leche suficiente que se escurría a todas horas, pero llegaba el primer obstáculo: Isabel estaba internada y en ayuno, no había modo de amamantarla y mucho menos de dejarle leche porque simplemente no era tiempo de alimentarla. Internada ella e internada yo, pedí un tira leche aunque me dolía en el alma tirar esos calostros que no podían ser para mí bebé. Tenía que usar el tira leches a escondidas pues estaba contraindicado en el hospital, ¡la extracción tenía que ser manual! Nuevamente estaba desinformada, no tenía idea de cómo hacerlo manual.

Después llegó el momento en que alimentarían a Isabel. ¡Urra! Quería ir corriendo a banco de leche para dejarle mi leche que seguro le haría mucho bien además era el único vínculo que tendríamos permitido, pues no la podía cargar, oler o besar... y entonces ALTO, -''estás tomando muchos antihipertensivos, lo sentimos, no le puedes dejar leche''. Metroprolol, losartan, nifedipino formaban parte del cóctel de medicamentos que me suministraban para la presión elevada y ni con eso me estabilizaba. Que deprimida me sentía.. Toda esa leche se me iba y no podía hacer nada. 
Entonces las cosas empezaron a cambiar para bien, todo tomaba su rumbo y el sol se empezaba a asomar, comenzaban a bajarme el medicamento hasta que llegó el momento en que pude ir al banco de leche.

Con que alegría llegaba todas las mañanitas al banco de leche. Me quitaba mi blusa, me ponía mi bata, seguía un riguroso protocolo de limpieza en manos y mamas, usaba cubreboca y entonces me enseñaron a realizar la extracción manual. Apenas juntaba una onza, mi producción de leche era escasa, ya había pasado un mes del nacimiento de Isabel, y que envidia me daba ver a las mamás que llegaban inflamadas de tanta leche y se daban el lujo de llenar dos o tres frascos de leche mientras yo apenas si lograba juntar una onza. Pero no me desanimé, todos los días llegaba con gran entusiasmo pensando que a través de esa poquita leche le dejaba todo mi amor a esa bebita que no podía más que ver en la incubadora. 

Y por fin llego el día de tener a Isabel en casa. Que trabajo costo que agarra el pecho pero lo agarro aunque jamás se lleno, siempre lloraba y se quedaba con mucha hambre por lo que hubo que complementar con fórmula. Por eso digo que hemos tenido una lactancia insipida pero lactancia al fin y al cabo. 

Con poca leche, jamás volví a sentir los pechos llenos, y ya ni me gotean pero me sigo poniendo a Isabel de vez en cuando porque sé que le gusta ese contacto, aunque después de unos minutos grite y llore porque le es insuficiente.
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Mamitas que íbamos a Banco de leche humana, mamitas de  bebés prematuros.

17 may. 2017

Iniciando la alimentación complementaria: esta fue mi experiencia con los alimentos naturales y los envasados.


Llegamos a los seis meses con un peso de 5,600 kilitos, y aunque dudamos que el pediatra nos daría luz verde para iniciar la alimentación complementaria, sí sucedió. No podría describir la cara de felicidad que vi reflejada en Edgar, aunque con Isabel hemos aprendido a ir paso a pasito, cada qué hay un avance nos emocionamos enormemente.

Para comenzar el pediatra nos recomendó algunas verduras como la zanahoria y el chayote y algunas frutas como el plátano, la manzana y la pera. 

Lo primero que le dimos a probar a Isabel fue el plátano y ¡le encantó! Tanto que gruñía cuando ya no le dábamos más. Lo siguiente fue la manzana y también la aceptó muy bien.

Después iniciamos con la zanahoria (aunque lo recomendable es iniciar con las verduras pues si se inicia con los sabores dulces se corre el riesgo que rechacen las verduras). Para darle la zanahoria la puse a cocer con un poco de agua, pero no tuvimos mucho éxito pues la zanahoria no quedo con una textura muy suave y la bebé la regresaba con su lengua. Después le di chayote que igual cocí en agua y después lo licué para hacerlo papilla. También lo aceptó bien.

Después me aventuré a comprar unas papillas etapa 1. Ya sé, ya sé qué hay mamitas que descalifican estos productos envasados y prefieren dar los 100% natural, pero a mí de vez en cuando sí me gusta apoyarme de estos alimentos, pues a veces andamos a las prisas o tenemos que salir y entonces estos frascos te ayudan a salvar el día. Por otro lado la textura extra suave que tienen ayudan al bebé a digerir fácilmente. Yo me emocioné comprando unas probaditas y unos jugos de primera etapa y le cayeron muy bien a la bebé.



Esta semana nos aventuramos a mezclar verduras: hoy por ejemplo le hice su primer papilla de papa, zanahoria y espinaca, éxito total.



Nuestra experiencia: a Isabel le encantan por igual los alimentos envasados o lo que mamá le prepara manual, en realidad a ella le encanta comer y comer, se come bien las verduras y muy bien las frutas. Un dato curioso: no ha disminuído la cantidad de leche que ingiere, sigue con sus ocho tomas al día. Y finalizando, me gusta prepararle sus comidas, disfruto licuarlas e ir a seleccionar las verduras y las frutas que le voy a dar pero también me encanta apoyarme de los alimentos envasados, no todos los días hay ánimos de preparar comida o a veces el tiempo nos gana y confío en las papillas que venden en el súper, me las dieron a mi, se los di a Constanza y hoy repito con Isabel.