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15 nov. 2017

El primer año de Isabel

Ha pasado como un suspiro el primer año de mi enorme bebé. Y debo decirlo, lo viví con gran jubilo y enorme alegría.

Lo festejamos realizado el mismo día su bautizo. La realidad es que el proceso de la planeación siempre resulta estresante, con todo y que optamos por contratar un salón que nos brindara todos los servicios: banquete, música ambiental, sonido, vino y pastel. Pero aunque pareciera que ya no queda nada de qué preocuparse, había que pensar en la ropa de todos los integrantes de la familia, en elegir el ropón y los zapatos para Isabel, acompañar a la madrina por la vela, la cobija y demás accesorios necesarios, pensar en los recuerdos o souvenirs para los invitados, y pensar en la mesa de dulces.

Pero lo admito, aunque viví días previos de mucho estrés, el contratar un salón con todo incluido te quita gran peso de encima el día del festejo y te permite disfrutar un poco más, aunque como anfitrión nunca hay descanso el día de la fiesta.
El bautizo dio inició a las dos de la tarde y me pareció una ceremonia breve y bonita. Isabel se comporto de maravilla, paso buena parte durmiendo y cuando llegó el momento de que la bañaran con agua bendita no lloró, al contrario, parecia que le agradaba.







Al terminó de la ceremonia nos fuimos corriendo al salón, que por cierto, es el mismo dónde bautice a mi Constanza. Ya desde que llegamos la gente me requería, para saber dónde podían sentarse, etc. Edgar, la madrina (mi hermana menor), e Isabel y yo esperamos un poco para entrar al salón, dando tiempo a que la gente terminara de llegar. Aunque ya se veía bastante gente. 


Recibieron a Isabel con la canción que lleva su nombre y que interpreta Luis Miguel. Nada más entrando y viendo a toda la gente reunida para festejar con nosotros se me erizo la piel. Todo estaba perfecto, todo como lo habíamos soñado. Los centros de mesa lucían hermosos y fueron sumamente especiales pues fueron obsequio de mi concuña y mi cuñado (hermano de Edgar), la mesa de dulces fue obsequió de mi hermana Melina y me encantó. 
Se les ocurrió pedir que diéramos unas palabras y sólo pude dar gracias por haber estado con nosotros después de dejar atrás un año tan difícil. Al tiempo que hablaba se me quebraba la voz, y unas lagrimas de felicidad escurrían por mis mejillas. Tenía a mi gordita en los brazos y me llenaba de dicha festejar su primer año, luego de una llegada tan incierta, de momentos tan tormentosos, de escuchar muchas veces que ella tenía pocas posiblidades de sobrevivir, después de escuchar que estaba en estado de gravedad y deprimida, después de no poder cargarla, besarla o abrazarla los primeros días de su vida. Y ahora puedo comermela a besos todos los días, y estábamos ahí, estallando de alegría, brindando por su vida y presentándola ante Dios como hija suya.

Todo me gustó de la fiesta. La comida fue amenizada por un mariachi que le puso humor a la tarde. El conjunto músical también fue de mi agrado, amenizan muy bien el evento con botargas, animadores y batucada.





Los recuerdos los hicimos en casa, y elegimos jabones de glicerina, crema humectante y gel desinfectante para manos. Los pusimos en una caja de acetato acompañados de una toallita facial. 
Además de esos recuerdos, mi tía y tío (hermano de papá) apapacharon a los invitados con velas aromáticas, pequeños dulceros y libretas de notas. Todos esos detalles me fascinaron y mi corazón estaba inmensamente agradecido por todas esas muestras de afecto que nos brindaron. Mi suegra preparó unas nueces confitadas deliciosas que puso en frascos de papilla para bebé y dejo en las mesas para que los invitados pudieran saborearlas. Y mi tía Lidia junto con mis primas nos prepararon manzanas con chamoy para la mesa de dulces.

Recibimos muchos regalos, al menos desde mi punto de vista, incluso papá dijo que Isabel era la bebé que más había recibido regalos en una fiesta. Y además de sus regalos, mis papás ya le habían obsequiado días antes un coche montable. Recibió mucha ropa y que bueno, porque Isabel crece a paso acelerado dejando la ropa rápidamente.

Terminé agotada pero sumamente feliz y muy agradecida con la vida. Ha sido un año maravilloso, con un inició muy doloroso pero una vez que salió Isabel del hospital todo ha ido viento en popa. Lo mejor de todo fue festejar en familia, con mis dos princesas ¿Y a ustedes les gusta festejar los cumpleaños?

12 sept. 2017

Bautizo en puerta

Estamos a poco más de mes y medio de que Isabel cumpla su primer año y con la celebración de su primer cumpleaños queremos realizar la celebración de su bautizo.

Es una locura total para mi encontrar el tiempo para organizar todo. Quizá debí recurrir a una planeadora de eventos, pero ya saben, soy de esas quisquillosas que le encanta este tipo de eventos y realizarlo todo por propia cuenta, además también así ahorro dinero, lo cuál en tiempos de pañales y leche me viene muy bien.

La verdad estaba muy indecisa en la temática para decorar todo, primero había elegido Plaza Sésamo, luego estaba entre unicornios, pero la verdad es que sentía que contrastaban con lo solemne de la celebración. Incluso al principio habíamos decidido hacer el festejo en un salón de eventos infantiles, pero luego decidimos que la ocasión ameritaba algo más formal por lo que elegimos un salón de eventos sociales.

He decidido hacer yo misma las invitaciones, y en eso estoy con la ayuda de Canva y de Photoshop.
Aún no decido los recuerdos ni demás decoración pero se aceptan sugerencias.

Ya les iré compartiendo poco a poco el avance de nuestrso preparativos y las manualidades que vaya preparando. Por ahora les dejo un poco del diseño de la invitación.



24 ago. 2017

Vacaciones Parte 1. El primer viaje de Isabel a la playa

No fueron las primeras vacaciones de Isabel porque de hecho las primeras fueron a las grutas y otras más a Querétaro, pero si fueron las primeras en la playa.

Una semana antes de que finalizara el ciclo escolar y los niños tuvieran sus vacaciones oficiales, decidimos ir a Acapulco. La idea principal era ir los 4 a Cancún, pero en lugar de eso, Edgar tuvo una fantástica idea: llevar a nuestros padres con nosotros, entonces cambiamos el destino y ajustamos el presupuesto para ir todos. Mi suegro no pudo acompañarnos, sin embargo fueron mi cuñada y mi suegra, mis papás y mi hermana.

El viaje fue un poco largo, aproximadamente entre 6 y 7 horas, pero Isabel se portó de maravilla y durmió la mayor parte del camino.

Llegamos por la mañana al hotel y ese día decidimos no ir al mar para quedarnos todo el día en la alberca del hotel. Claro que como el hotel se ubica en el centro, salimos a caminar al mercado, y a recorrer el centro de noche, pues nos encanta ver los establecimientos llenos de gente, y las calandrias con sus hermosas luces coloridas recorriendo la gran avenida. ¡Estamos enamorados de Acapulco! ¿Y cómo no? Si allí hicimos nuestro primer viaje juntos como novios y fue una autentica luna de miel, la belleza del sitio es acompañada por aquellos gratos recuerdos que Edgar y yo conservamos.

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Constanza la paso fascinada en la piscina, ya sabrán lo que cuesta sacarla, prácticamente no quiere salir del agua en todo el día. El primer contacto de Isabel con la alberca fue maravilloso, no se asusto ni le disgusto el agua, por el contrario parecía encantada y paso un buen rato entre carcajadas mientras descubría que con sus manitas podía chapotear. Todos estaban embobados viendo a Isabel disfrutar la piscina.

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Llegamos un jueves y regresamos el domingo. Viernes y sábado visitamos alguna playa por la mañana y finalizamos la tarde en la alberca del hotel.

A Isabel también le agrado su primer contacto con el mar, sin embargo decidimos no exponerla mucho tiempo pues iba con rozadura y temíamos que la sal del mar y la arena le causaran molestia alguna. Y pese a su rozadura en ningún momento estuvo irritable o chillona, es una gran bebé.
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El día sábado tuvimos una mala experiencia en el mar, pues Constanza nos dijo que algo le había picado, la piel de su cuello se puso roja y con salpullido y mi niña se puso a llorar, preguntamos con los lugareños qué pudo haberle picado y nos dijeron que lo más probable es que la hubiera picado una "malagua" (algo así como una pequeña medusa), nos recomendaron no untarle nada y esperar algunos minutos para que las molestias pasaran. Después preguntamos con alguna persona del servicio médico y la indicación fue parecida, en pocas palabras no había que preocuparse, solo esperar. Y así fue, al cabo de algunos minutos, la molestia se fue y su piel fue recuperando la normalidad. Evidentemente Constanza no quiso saber nada más del mar.

El domingo finalizamos con un buen desayuno y dijimos adiós a nuestra aventura playera.

Fueron unas excelentes vacaciones que disfrutamos mucho. La realidad es que tenía otras expectativas: ya saben, imaginaba hacer un montón de sesiones fotográficas en la arena, y la realidad es que apenas si pude sacar la cámara, la mayoría del tiempo me dediqué a disfrutar a las niñas y de lo último que nos acordamos fue de las fotos, así que podría decir que la realidad supero a las expectativas.







Por otro lado, descubrí que no es lo mismo ir con un niña que con dos. En definitiva si no fuera por el gran trabajo en equipo que hacemos mi marido y yo, estaría perdida. El se quedaba con Constanza a jugar en la alberca mientras mamá tenía que hacer repetidas salidas del agua para cambiar el pañal a Isabel, darle de comer, dormirla o bañarla. No es lo mismo con Constanza que puede estar todo el día metida en el agua y hacer contadas salidas sólo para comer algo rápido, que con Isabel a la que no podíamos tener todo el tiempo en la piscina.

Lo indispensable para el viaje


Mi primer artículo indispensable es el bloqueador, y vaya que resultaron buenos pues por primera vez regresamos sin quemaduras ni molestias en la piel.






Para Constanza usamos "Nivea Sun Kids Swim & Play" y para Isabel "Dody´s Baby". 

Cargué con un montón de mamilas para no tener que preocuparme porque se acabaran rápido y no poderlas esterilizar. Siento que con el calor la bebé tenía que estar muy bien hidratada, y dar el pecho saliendo del mar, llena de sal y con quién sabe que otras sustancias no me parecía tan buena idea.

Unas buenas gorritas para cubrir a Isabel del sol y gafas para las tres, aunque Constanza jamás quiso ponerse unas. Esta ha sido nuestra primera parte. 

Estén pendientes mamitas pues por primera vez tendremos #sorteo en el blog, y vienen muchos más. Estamos muy emocionados de contar con ustedes y por eso queremos consentirlas.

20 jun. 2017

Colecho en casa y la cunita ideal para ello.

Desde que nació mi primer hija, fui fan del colecho, pues me sentía más segura de tener a mi bebé en brazos junto a mi, que teniéndola en la cuna, aunque esta estuviera a un costado de mi cama. Recuerdo que me daba una especie de paranoya, que cuando la ponía en su cuna e intentaba dormir en mi cama, a los cinco minutos despertaba sobresaltada y me asomaba para corroborar que la bebé respiraba. A ese ritmo era imposible descansar así que terminaba por pasar a la bebé a mi lado, y las dos dormíamos más plácidamente. Con el paso del tiempo me dediqué a leer sobre el colecho y descubrí que aparte de descansar mejor, el colecho traía muchas más ventajas para mi hija.

A diez años repetimos la fórmula.

Isabel llegó tan adelantada que ni siquiera habíamos comprado lo necesario para su llegada, ni ropa, ni biberones ¡ni cuna! Dormirla con nosotros era la única opción. Las primeras dos noches no pudimos descansar,  ya saben, bebé recién llegado y todos los miedos del mundo. Mi esposo temía que por el cansancio pudiéramos asfixiar a la bebé o lastimarla al dormir, así que recuerdo que una noche salió con mi hija mayor, con el pretexto de ir a la tienda. En realidad había venta noctura y fue en busca de la cuna para Isabel.
 
Llegó con lo que nosotros describimos la cuna ideal: Next2me de la marca Chicco. Esta es una cunita hecha para el colecho por su sistema de anclaje que permite unirla a la cama, además de que se puede usar como cuna convencional. Se ajusta a diferentes alturas y también puede inclinarse para reducir los riesgos en bebés que sufren reflujo.

A nosotros nos ha parecido una cuna muy práctica, ocupa muy poco espacio y dormimos muy a gusto teniendo a la bebé junto a nosotros sin temor de hacerle daño. Claro que ahora que está más grande, los miedos han disminuído y aveces la dormimos entre nosotros por el puro placer de dormir todos abrazados.

En conclusión, recomiendo ampliamente el colecho: se descansa mejor, favorece la lactancia materna y el bebé se siente más seguro. Si tienen miedo de lastimar al bebé, pueden optar por una cuna especial para colecho, te aseguro descansarás más y mejor.

¿Y ustedes colechan?