Mostrando entradas con la etiqueta 7 añitos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 7 añitos. Mostrar todas las entradas

15 de diciembre de 2014

De regreso a la gimnasia


Hace unos años comenté que había inscrito a Constanza a clases de gimnasia, y que después de algún tiempo ya no quiso seguir con sus clases. Muy a mi pesar decidí respetar su decisión, y le pedí pensará en alguna actividad a la que pudiera ir con gusto. En otra ocasión comenté que yo quería que ella encontrara algo que en esta vida le apasionara y le  motivara, y que fuese lo que fuese yo le apoyaría.

Probamos con ballet, también propusimos karate, natación o que aprendiera a tocar algún instrumento.

Pasaron muchos meses y Constanza no se decidía. Parecía que de momento estaba cansada de las actividades extra escolares, y decidí no presionarla aunque no me gustaba la idea, pues ella quería más tiempo pegada al televisor. Pero inesperadamente una buena mañana Coni expresó extrañar a su maestra de gimnasia y sus clases, después volvió a manifestar su deseo dos o tres veces más pero me sentí apenada pues su maestra decidió no dar más clases así que ahora no había lugar a dónde llevarla, al menos no lugar cercano a casa. Así pasamos algunos días pensando a dónde podíamos llevarla, y el único lugar que parecía cercano esta muy saturado y hay que esperar muchos turnos para ser seleccionado.

 Pero un buen día, en un recorrido de trabajo me encontré con un gimnasio cerca de casa, que además cuenta con buenos aparatos y a dónde asisten muchos jovencitos a prepararse diariamente, Entramos a ver una clase, y los tres (Edgar, Coni y yo) nos entusiasmamos mucho. Constanza tomo una clase muestra y dijo estar segura de querer regresar. Al principio habíamos duda en inscribirla a estas alturas del año, pues éste mes no se trabaja completo, pero Coni estaba muy impaciente por tomar sus clases e incluso me dijo: -Mami toma mis ahorros, si es para algo que me gusta. 

Tal comentario me partió el corazón, pues para ella sus ahorros son sagrados, y no le gusta agarrarlos ni para comprar golosinas, ni juguetes, extrañamente considera tomarlos. Y dicho esto, me convenció de pagar la inscripción anual y la mensualidad de diciembre. Apenas van unas cuantas clases pero ella esta muy feliz, y  yo estoy encantada pues esto nos hace llevar una vida más disciplinada y ordenada y me encanta verla feliz haciendo deporte.



Y bueno, de paso mamá le ha comprado su regalito de navidad.

25 de septiembre de 2014

Recolectando cochinillas


Ayer mientras me encontraba trabajando, decidí llamar a casa para saber cómo le había ido a Constanza en la escuela y para saludarla. Apenas me la pusieron al teléfono y lo primero que me dijo fue: "mamá te tengo una mala noticia". ¿Qué será, qué será? me pregunté, y pensé que no había trabajado en el salón, o se había peleado con alguna compañerita, que se yo.

Resulta que me mando a llamar la profesora, pero como yo no estaba, fue mi madre. La razón fue que a Coni se le ocurrió ponerse a recolectar cochinillas, las traía todas en la lonchera y la maestra la descubrió. 

La verdad a mi me pareció algo exagerada la reacción de la profesora, dijo que las cochinillas  eran un foco de infección y que los niños no las podían tomar y llevarlas a casa porque estas se regarían por toda la casa, pero prefiero no comentarlo frente a Constanza, pues la regla ya se puso y en cualquier lugar Coni tendrá que aprender a seguir las reglas por muy absurdas que estas parezcan. 

En casa podrá hacerlo, después de todo ¿Quién en su infancia no recolecto algún bicho? yo recuerdo que a mi prima le fascinaba recolectar caracoles. Es parte de explorar el mundo. Y yo no le pienso coartar su imaginación ni su alma exploradora.

Menos mal que la profesora es sólo suplente y estará  sólo unos días a cargo del grupo mientras regresa su maestra asignada que esta de incapacidad y que por cierto me parece una gran maestra.


15 de julio de 2014

Cumpleaños 7 Segunda parte

El día 28 decidimos que queríamos ir a conocer "Isla mujeres" así que emprendimos el viaje. Aquella isla es pequeña pero pintoresca, con playas tranquilas, con olas débiles que permiten estar jugando en el mar. Queríamos ir al tortugario, al museo, pero Coni no quería salir del agua y no hubo poder humano que la convenciera.


A las cuatro regresamos de nuevo al hotel. Y más tarde fuimos de nuevo a "La isla" ya que era nuestra última noche y fuimos a comprar souvenirs para la familia.







El último día no la pasamos en hotel. Fuimos al acuario de Cancún y regresamos a preparar nuestro equipaje pues por la noche salía nuestro vuelo de regreso a la ciudad de México.No la pasamos el resto de la tarde en la alberca hasta que llegó la hora en la que pasarían por nosotros los de la agencia de viajes para llevarnos al aeropuerto. Fue un viaje sensacional.




Y queda pendiente la tercera parte!
Besos!

11 de julio de 2014

Cumpleaños 7 Primera parte

Y de nuevo andamos por acá, porque aunque escriba muy esporádicamente, me rehúso a dejar el blog para siempre, pues siempre hay anécdotas, tantas cosas en el aire pendientes por contar, porque estas son memorias que algún día disfrutaré leer junto a Constanza.

Han sido tiempos muy apurados, estoy en el penúltimo cuatrimestre de la carrera, a un suspiro de concluir mi paso por las aulas, y por lo mismo estoy llena de tareas, apenas puedo respirar entre mi escuela, la de Coni y el trabajo y entre otras tantas actividades. La última vez me quede con un post pendiente, espero irme recuperando poco a poco y publicar los pendientes.

Por lo pronto les diré que han pasado muchas cosas en estos meses, buenas y malas experiencias, como siempre claro-oscuros, pero las buenas cosas han sido sensacionales. 

Ha sido el cumpleaños número 7 de Constanza. Ya tan pronto han pasado siete años de esa maravillosa experiencia de haberla tenido entre mis brazos por primera vez, de sentir su cuerpo chiquito, de saborear su dulce aroma y pegarla a mi piel, siete años maravillosos que han pasado sumamente rápido. 

Y para festejarlo planeamos irnos a la playa, a Cancún que no conocíamos. Así el día 25 de Junio viajamos y por primera vez en avión. Las playas más hermosas que hasta ahora he visto, con agua cristalina, color turquesa que después se funde con otro azul más fuerte y la arena pálida, muy fina y suave. La carita de Constanza, esa sonrisa que deja ver su ventanita porque le falta un diente y su rostro asombrado cuando subimos al avión, o al llegar al hotel, valen oro para Edgar y para mi.



Llegamos al rededor de las 10 de la mañana. Todo el día no la pasamos en la alberca y en la playa. Yo estaba agotada pues una noche antes  casi no había dormido por hacer tarea y prepararle un vídeo a Coni, además hubo que levantarse a las 4:30 am para llegar al aeropuerto a las 6. Ya era noche, yo quería dormir, pero Edgar y Coni insistían con ir a caminar a la playa. Ante la insistencia acepté. Caminábamos a las orillas de la playa cuando Edgar se hincó y saco de su bolso una cajita, la abrió, un anillo se dejo ver y me pidió matrimonio. No lo podía creer, pensé que estaba jugando. Unas lagrimas recorrieron mis mejilla y lo abrace fuertemente. Otra cajita rosa saco y se la entregó a Coni preguntándole: ¿Quieres ser mi hija? Coni lo abrazo y le dijo que sí. Evidentemente yo le dije que sí, que sí quería casarme con él. Fue un momento mágico que siempre atesoraré en mi corazón; aquella noche, el sonido de las olas que golpeaban con fuerza la orilla de la playa, el viento acariciándonos el rostro y mis dos grandes amores haciendo palpitar mi corazón.




La noticia causo sensación en facebook, después de tantos años de noviazgo, muchos se pusieron felices ante la noticia de que me he comprometido con Edgar, y aunque no hay fecha aún ya hay boda en puerta.

El día 26 despertamos muy felices. Le cantamos las mañanitas a nuestra princesa, que por cierto, despertó con una sonrisa. Nos preparamos para ir a desayunar y  después nos arreglaos para ir a conocer las ruinas de Tulum. Es un lugar asombroso, donde se mezcla mar y vestigios de una antigua ciudad, pero no disfrutamos mucho el viaje ya que Coni no aprecia todavía este tipo de lugares y ella sólo estaba ansiosa por volver al hotel y meterse a la alberca. No quería caminar, tenía mucho calor y menos quería meterse al mar, ella sólo quería la piscina así que más tardamos en llegar que en lo que ya estábamos de vuelta al hotel.






Por la noche fuimos a dar un paseo a un plaza cercana llamada "La isla" en busca de un regalo para la cumpleañera. Aquella plaza nos dejo encantados. Nos perdimos en las tiendas viendo los souvenirs y todas  las cosas bellas que venden. Constanza encontró un rompecabezas muy original y lo eligió de regalo.

Cuando regresábamos a nuestro hotel, Constanza encontró una fuente. Paso un largo rato corriendo entre gotas de agua y así finalizo un hermoso día.




La segunda parte la reservo para otro post. Por ahora me despido... las echo de menos!

Estamos en facebook