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6 abr. 2015

¿Y el "vivieron felices por siempre"?

Ojala todo fuera como en los dulces cuentos de hadas en dónde repentinamente las princesas encuentran al maravilloso y apuesto príncipe azul y todo concluyera con esa mágica leyenda "Vivieron felices por siempre". Desafortunadamente no hay nada más alejado de la realidad, heme aquí, viviendo una realidad tan distinta a la idealizada...

Apenas el sábado 4 de marzo cumplimos 15 días de habernos casado, después de seis años de noviazgo y unos 11 años de conocernos, pensé que teníamos unas bases firmes sobre las cuales construir nuestro matrimonio, pero al parecer no es así, creo que nuestra relación se ha basado en la costumbre y en malas prácticas de comunicación. 15 días y no todo ha sido miel sobre hojuelas, por el contrario, me he dado de bruces contra la pared.

Los primeros días veía a Edgar con cara de preocupación y de angustia, comprendo que extraña su casa y a su familia pero la situación me rebasa, sobre todo cuando veo que a diario le habla a su mamá y cuándo no es él quien llama, ya le están hablando, apenas tenía unos tres o cuatro días que no íbamos a casa de sus padres y ya estaban reprochando que no los visitábamos, sé que para mi puede ser fácil la situación porque estamos viviendo en casa de mis padres, pero esta situación es así porque Edgar me ha solicitado que le de un tiempo para estabilizarse económicamente y podamos ir a rentar un hogar exclusivo para los tres, pero vamos, que más quisiera yo que eso fuera inmediatamente. Por otro lado cabe destacar que a raíz de la boda no quiero saber mucho de su familia, me demostraron ser personas que entre más lejos se tienen, es mejor. Ya había tenido muchos roces y ya me habían hecho algunas groserías que toleré por que se trataba de la "familia de mi pareja", pero es que para mi boda sacaron todo el cobre a relucir, desde días antes se la pasaron hablando y criticando cualquier  tontería, no quisieron venir a pedir mi mano y de plano el día de la boda, un hermano de Edgar y su esposa nos hicieron la majadería de salirse de la fiesta muy enojados que porque no se les aparto un lugar, a nadie se les aparto un lugar, pero no obstante de que fue un berrinche tonto mi suegra va y les pide disculpas, cosa que me enfado bastante... Apenas el sábado tuve un disgusto muy fuerte con Edgar por obligarme a convivir con su familia, estuve a punto de mandar todo a la porra y decirle tantas cosas horribles, sin embargo, esperé a que el coraje disminuyera para no decir cosas de las cuales después me pudiera arrepentir. Pero el tema lo hemos puesto sobre la mesa muchas veces, siempre le dije que no me gustaba convivir con su familia, se lo advertí antes de casarme, y cada vez que intentaba olvidar el asunto y reunirme con ellos, algo ocurría y una y otra y otra vez le ponía el ejemplo de las cosas que no me parecían de su familia, pero parece que todo este tiempo he hablado con una roca que asiente a todo lo que digo pero pasados los días olvida todo y de nuevo me solicita que nos paremos en casa de sus padres.

La verdad no voy a ceder, mientras en la casa de sus padres no aprendan a respetarnos y a darnos un lugar, mientras no aprendan a apreciarnos, yo no estoy obligada a estar ahí, podre ir alguna navidad o en alguna fecha importante, pero no más, lo triste es que no sé si Edgar no se da cuenta o es más grande su apego que prefiere ignorar la situación. Por otro lado le propuse que regresara a su casa y que viniera por nosotras el día que tenga a dónde llevarnos, de este modo dejará de sentir que la balanza está mal, no ha aceptado, pero de continuar las cosas así, soy capaz de echarlo pues no estoy dispuesta a vivir un infierno en nombre del amor. Espero que nuestro amor pueda superar estas pruebas y hallemos pronto las respuestas.

27 ene. 2014

Mi niña enferma


Este fin de semana, no la pasamos muy bien. Constanza se enfermo de la tos, pero conforme avanzaba el tiempo, la cosa parecía complicarse. El sábado teníamos planeado salir por la tarde, como es nuestra costumbre, pero cancelamos planes porque Coni no se sentía bien. Al paso de las horas comenzó a llorar pues decía que le dolía su corazón. Nada la consolaba, no quería jugar, no quería ver tele, no quería nada. La verdad, como ya era tarde, yo pensaba llevarla al doctor a la mañana siguiente, pero mi padre expreso su desacuerdo argumentando que mi hija no podría pasar bien la noche con tanta dolencia, así que nos fuimos al hospital en compañía de mis padres.

El pecho de Coni estaba realmente congestionado, respiraba con dificultad. Ya estando en el hospital incluso vomitó. La revisaron y le hicieron una nebulización y le aplicaron una inyección. Eso sí, estoy muy orgullosa de mi pequeña pues fue muy valiente y ni una lágrima derramó por el piquete; el doctor y la enfermera estaban sorprendidos y la felicitaron por la valentía.

 Con tratamiento y cuidados ya se encuentra mejor, sin embargo decidimos que hoy no va a la escuela pues aún no se escucha del todo bien su pecho. Es tiempo de apapachar a la princesa.



Excelente inicio de semana.

19 sept. 2013

Gajes del oficio

Ayer he ido por mi chiquita a la escuela, y lo primero que he visto es a mi hija llorando. La maestra me hizo señas para que me acercara y pasara con mi hija. Lo primero que hice fue abrazarla, y preguntarle que le había ocurrido porque además traía un pañuelito húmedo cubriéndole la mejilla.

Me ha explicado que un compañero le pegó con una banca, ha sido accidentalmente, sin embargo la mejilla le quedo un poquito morada. Me explicó la maestra que el niño estaba acomodando su silla y sin querer le pego a Coni, pero que de todas formas le han llamado la atención por no tener cuidado y me dijo que hablaría con la mamá de este niño.

¿Qué se puede hacer en estos casos? ¡Naaaaada! Después de todo, son gajes del oficio y no me ha quedado más que abrazar a mi princesa y darle muchos besos.