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Extraordinario: la película más hermosa de este año

22 dic. 2017


Hace una semana finalice el curso de una materia llamada “Educación inclusiva”,  materia que más allá del conocimiento académico, me dejó grandes lecciones humanas y muchas reflexiones. Como comentario final, la profesora nos recomendó ver la película “Extraordinario”. Después mi hermana y mi mamá fueron al cine y decidieron ver esta cinta, lo único que pudieron decirme es que no me perdiera la oportunidad de verla así que ya tenía unas inmensas ganas de verla y en cuánto pudimos fuimos a verla.

Yo no sé si es la sensibilidad extrema que tengo desde que nació Constanza y que aumentó con el nacimiento prematuro de Isabel, pero desde el inicio de la película se me escurrían las lágrimas por las mejillas. Será que llegué a sentirme identificada con los momentos que vivimos con el nacimiento de Isabel.

No quiero decir mucho de la trama porque no quiero spoilear la película, al contrario, quiero que las mamás vayan a verla, sobre todo si tienen niños en casa, es una película que se van a saborear en familia, que contiene un montón de mensajes, que refleja muchas vivencias con las que alguien se puede sentir identificado, es todo un mensaje de amor y empatía.

Lloré a moco tendido en un montón de escenas pero salí con el corazón llenito de felicidad, porque iba acompañada de mi hija y se que habrá aprendido mucho de esta película y podrá tomar lo mejor para aplicarlo en su vida diaria.

Soy de las que acostumbro a ir al cine con mi bebé, sobre todo si son películas familiares no me apetece dejarlas encargadas. La mayoría de las veces llevo leche y galletas para Isabel, cobija y gorrito porque ella toma la siesta mientras vemos la película. Sin embargo esta ocasión no quiso dormir en toda la película y a mitad de la cinta comenzó a inquietarse. Para mi suerte las 4 primeras filas del cine estaban vacías así que me pase con Isabel hasta los primeros asientos para que ahí no pudiéramos incomodar a nadie. Ahí estábamos las dos solitas, y mi esposo junto a Constanza se encontraban en hileras más arriba. La verdad es que en medio de esa soledad, pude llorar a gusto, después de todo nadie me vería jaja e Isabel también pudo sentarse, pararse y gatear sin molestar ni inquietar a nadie.

¿Te estás preguntando de qué trata de película?

Cuenta las aventuras de Agust Pullman, un niño de 10 años que nació con el Síndrome de Treacher Collins, y que tiene una deformidad facial. August deberá enfrentar grandes obstáculos al incorporarse por primera vez a la escuela, pero en el camino también aprenderá muchas lecciones importantes.

Me pareció una cinta divertida, fresca y conmovedora, nada más la recuerdo y de nuevo me emociono, aprendí tanto de ella: todos vivimos situaciones complejas, como bien lo dice Agust, todos tenemos nuestras batallas, pero a veces los niños son quienes más nos enseñan cosas. Hace unos meses todo el mundo ovacionaba a Coco, hoy la ovación se la merece Extraordinario que desde mi punto de vista se lleva el reconocimiento de la película más hermosa de este año.

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Tarea y más tarea. Mi opinión respecto a el exceso de deberes escolares

6 sept. 2017

Este año nos ha tocado una profesora que deja tarea todos los días, menos los viernes. El resto de la semana, sin excepción, mi hija llega a casa con una lista de deberes escolares con los cuales debe cumplir.

Para ser honestos, yo no le encuentro lo didáctico ni lo beneficioso a esta situación (y déjenme decir que estoy estudiando un posgrado en educación para que no se crea que hablo por hablar). Ya existen muchos dilemas al respecto y estudios que aseguran que el exceso de tareas escolares resulta ser contraproducente. 

Recientemente Harris Cooper, prestigiado profesor de la Universidad de Duke declaró: "No hemos encontrado evidencia de que las tareas ayuden a los niños a ser mejor estudiantes".
Yo por mi parte alego que en realidad estos deberes consumen la mayor parte de la tarde de los niños restándoles tiempo de juego, sí, de juego que es el método más importante mediante el cual el niño realmente aprende. Muchos dirán: 

-es que tu hija ya no es niña, ya está bastante mayor, ya no son niños de primero, está bien que se vayan acostumbrando...

¿acostumbrando a qué? a que le toque otro profesor que aplique la misma metodología. Puede ser que sea el único argumento aceptable, que se vaya acostumbrando a que no todo en la vida siempre es como lo deseamos, que a veces tendremos que lidiar con situaciones complicadas, que no todo es color de rosa y como aconsejan los expertos, que se vaya acostumbrando a desarrollar su tolerancia a la frustración, porque vaya que le frustra llegar con una buena carga de deberes y saber que no habrá tiempo para las muñecas, las barbies o la televisión, vaya que le frustra después de venir de dos años de trabajar con otra profesora que, claramente creía al igual que yo, que las tareas sirven de poco por lo cual rara vez les dejaba alguna tarea, y a la que criticaban algunas mamás, pues ¿cómo era posible que nunca dejara tarea? ¿luego con que entretenían las madres a sus chamacos?

Apenas llevamos dos semanas y media de clases y ya estoy notando la diferencia,  por las noches estoy toda estresada porque no hemos podido encontrar tiempo de "echar la flojera", tantito las tareas de Constanza y tantito otras actividades que hemos tenido que realizar en estos días.

Para agregarle más leña al fuego, este año han recorrido la jornada escolar 20 minutos, parece poco pero esos minutos hacen toda la diferencia del día. Los niños salían 2:30 pm de la escuela, ahora salen 2:50 pm, y en lo que salen, chismean las mamás o verifican que traigan todos los apuntes, ya nos dieron las 3 de la tarde, y nosotros tenemos la escuela a unos cuantos pasos así que rápido estamos en casa, pero no imagino quienes tienen que desplazarse largas distancias a que hora empezarán con sus deberes.

Y eso que por ahora Constanza no hace actividades extra escolares, y eso que estoy todo el día en casa, y aún así muchas veces ya terminamos noche con toda la tarea. No imagino los malabares que tienen que hacer las madres y padres de familia que salen a trabajar largas jornadas y que ya llegan agotados a casa y tienen que llegar y revisar todo, o acompañar al niño hasta que termine. Ese es otro punto de alegata, me dicen que ya deje a mi hija sola, que ya está bastante mayor. La verdad no sé trata de que le ayude con las tareas, ni de que tenga que supervisar todo lo que hace, en efecto ya es una niña mayor pero no me parece adecuado irme a la cama y dormir mientras ella esta haciendo tarea, sobre todo porque estos días agitados hemos tenido que ir al pediatra con la bebé, a realizar pagos o ver asuntos nuestros y hemos tenido que llevar a Constanza con nosotros. Si mis asuntos la han retrasado con sus deberes, lo menos que puede hacer es sentarme a su lado y esperar a que termine para poder ir todos juntos a descansar, es simple solidaridad.

Hace unos días, en cuanto terminamos de comer salimos a realizar unos pagos, era una tarde lluviosa y a causa de esto, había mucho tráfico y se hacía tarde. Mi hija sabía que tenía mucha tarea así que se puso a llorar. Claro que se me partió el corazón pero no podía hacer nada para resolverle su problema. Lo único que pude decirle es que tenía dos opciones, dejar de llorar y no llevar la tarea, o calmarse y cumplir con su deber. Yo no podía decirle que yo haría su trabajo y que no se preocupara. Me escucho y me dijo que no quería que la regañaran, entonces le dije que ya sabía que opción debía elegir si no quería regaños. 

Aunque no estoy de acuerdo con esta metodología, no me queda más que afrontarlo y verlo como un reto. Trato de acompañar a mi hija en esta nueva etapa, quiero ser guía, apoyo y compañía. No más. Es lo que podemos hacer como padres, no podemos evitarles las dificultades, simplemente podemos estar ahí para apoyarles y para recordarles que sí pueden, con uno y mil retos y en ocasiones es mi hija quién me recuerda que sí podemos.

¿Y a ustedes les gusta que les dejen mucha tarea a sus hijos?

 
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