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6 de julio de 2017

Resistir o morir en el intento: la árdua labor de trabajar en casa

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Con la llegada de mi pequeña hija Isabel a nuestras vidas, me he negado a querer buscar trabajo fuera de casa, por mucho que haya puestos con "horarios flexibles". Lo viví mientras hacía mi servicio social, el horario de cuatro horas era en realidad muy flexible y sin embargo, el tiempo real fuera de casa terminaba siendo más, entre los traslados y el tráfico de algunos días, terminaban siendo entre 7 y 8 horas fuera de casa. Y si a eso le sumabas el tiempo que había que invertir en preparar las cosas para el día siguiente, y el cansancio con el que se regresa a casa, el panorama muchos días se pintaba caótico.

El servicio social lo terminé más de fuerza que de ganas, porque me negaba a dejar a Isabel, que era una bebé tan pequeña, en otras manos que no fueran las mías, aunque sabía que en casa estaba mejor cuidad que en cualquier otro lugar. 

Una vez terminado el servicio social decidí quedarme en casa e intentar trabajar desde mi hogar peeeeeero no ha sido nada sencillo. Nadie se toma en serio el trabajo en casa, ni mi esposo. Todos piensan que estás en casa sin "nada que hacer" y entonces quieren de tu tiempo en todo momento. Muchas veces estoy en medio de un escrito, cuando mi marido llega y quiere que salgamos inmediatamente o que esté junto a él. Necesito cambiar de estrategia o moriré en el intento y me incorporaré a una oficina, pues me agobia que todo el tiempo haya distracción en casa, que me hablen a cada rato y no me dejen concentrar, y que hasta ahora no haya podido ver resultados.

¿Ustedes tienen algunos consejos? ¿Trabajan desde casa?



15 de junio de 2017

Carta a mi hija y una nota para mamis primerizas

Hija:
A menudo te veo y pienso en lo rápido que transcurrieron los años, y suelo recordarte cuando eras un bebé, pero ahora esa época es solo eso: dulces recuerdos.
Entonces pienso en abrazarte aún más, besarte más, estar contigo aún más, así como un día te cargué todo lo que te debía cargar... sí, te cargué tantas veces como pude hacerlo, incluso cuando ya no eras un bebé, te cargué cuando caminábamos al kinder y me pedías que en la esquina, antes de llegar, te bajara, para que tus compañeritos no se enteraran que aún te cargaba, no querías que supieran porqué ya eras una niña grande. Te cargaba al salir de la ducha, para que no te fueras a resbalar, te cargaba para jugar, te cargaba simplemente porque me daba la gana. Y sí, decían que ya estabas grande, pero no me importaba, yo te quería cargar porque sabía que llegaría el momento en que ya no sería posible, ese momento en que casi igualarías mi estatura, y las circunstancias nos obligarían a no hacerlo más. Pero aún lo recuerdas, y me dices que lo extrañas pero que sabes que ya no es posible, y nos reímos juntas. Pero si es posible seguir jugando, seguirte abrazando, y hacerte cosquillas, porque el tiempo aún nos tiene juntas, porque aún no has crecido tanto y todavía queda algo de tu dulce infancia, y aquí estaré, aquí estaremos para seguir creciendo de tu mano.
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Querida mamita que empieza el camino de la maternidad: te aseguro que la vida pasa volando, en realidad sí lo sabes. Sé que hay días agotadores junto a tu bebé, y se que aveces solemos desear que el tiempo se vaya pronto para que el bebé ya camine, para que duerma de largo toda la noche, o para ya no cargarlo. No hace falta que lo deseemos, el tiempo hace su trabajo y camina sin detenerse. Un día te habrás dado cuenta que ya ha pasado un año, dos, tres o 10 años. Mi consejo es que disfrutes cada día junto a tu bebé, incluso en el cansancio, la desesperación o la tristeza, todos estos sentimientos son parte de la vida y nos recuerdan que estamos vivos. Disfruta cada instante, disfruta a tu bebé, ármate de paciencia y vive el presente. Abrázalo lo suficiente, bésalo lo suficiente y cárgalo todo lo que puedas, todo lo que quieras, nunca será demasiado. Y recuerda que no estás sola, hay una comunidad de madres que quieren escucharte y que quieren apoyarte.

17 de enero de 2017

Arrancando el año

Deseo de todo corazón que para todos este sea un gran año. La misión es hacer que este año sea mucho mejor que el año que se fue, francamente para nuestra familia el año que pasó fue un año desafiante, complejo y hasta doloroso, tuvimos que sortear muchas pruebas y la gran mayoría del tiempo lo pasamos en hospitales, pero dejemos el drama de lado. Estamos muy contentos de haber terminado el año juntos y de haber superado todos los obstáculos que se nos presentaron en el camino. El hecho de saber que estamos con vida y de nuevo con salud nos da gran optimismo, aires de guerreros y nos ha llenado de energía para iniciar el año.

Estamos de nuevo iniciando enero, justo como un año atrás pero decretando que este será un año fantástico, será nuestro año pues el pasado vencimos y merecemos nuestra recompensa.

El blog dará un giro inesperado, con la llegada de Isabel a nuestras vidas (que más adelante les relataré) mi vida de mamá y profesionista se ha revolucionado, ahora tengo un montón de temas más que hablar y sí, también sigo con un montón de dudas, como a los 17, porque ser mamá no viene escrito en un manual.

Los abrazo fuerte esperando compartir con ustedes muchas aventuras, alegrías y también sorpresas. Feliz 2017 y sean bienvenidos al Mundo de Constanza y ahora también de Isabel.

                               

23 de septiembre de 2016

Ha salido el sol

Papá ha cumplido dos meses de estar en casa. A ocho meses desde que papá ingreso al hospital por lo que fuese un simple dolor de estómago y que más tarde terminaría en tres cirugías y un delicado estado de salud, por fin pudimos ver las nubes grises despejarse y asomar los rayos del sol.

¿Qué puedo decirles? Este tipo de experiencias sirven para poner a prueba nuestras capacidades humanas, y ver de que estamos hechos. Probamos nuestra fortaleza, nuestra unión como familia y mi madre de gran temple pudo corroborar que es capaz de llevar el control de una casa, de un negocio y el cuidado de su esposo sin necesidad de gran ayuda. Hubo muchas noches de lagrimas, de angustia, de incertidumbre y dolor pero también siempre había esperanza y resignación  ante lo que la vida y Dios dispusieran. 


Cuando papá salió del hospital no nos hicimos muchas esperanzas, temíamos una recaída y veíamos como un sueño lejano el olvidarnos del hospital, sin embargo y contra todo pronóstico, mi padre se ha ido recuperando, en un principio muy lentamente y también fue otro proceso difícil pero se logro superar. No comía mucho y no se sentía bien, sin embargo de a poco fue tolerando los alimentos e ingiriendo un poco más cada día y ahora come como siempre lo hizo.


Que alivio verlo bien, ya con fuerzas y con energía rehaciendo su vida. No sé si habrá aprendido mucho o poco de esta experiencia, ni si este consciente de la gran segunda oportunidad que le concedió la vida.


Yo por mi parte esta experiencia me ha servido para ser más agradecida, más sensata, disfrutar más. Estas cosas no deben pasar en vano por nuestras vidas, cuando algo así ocurre debemos remontarnos en nuestra vida, agarrarla con fuerza y hacer cambios radicales para agradecer.


Las cosas se acomodaron de manera estupenda y han venido buenos vientos, buenas noticias, buenas oportunidades. Así es la vida, así lo dicen, después de la gran tormenta viene la calma y se asoma con fuerza el sol.
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24 de junio de 2016

¡Mamá graduada!

Entre tantas cosas tristes, había olvidado contarles que a finales del año pasado, al fin concluí mis estudios universitarios. Ahora ya no soy más una estudiante, soy una egresada.

Después de 5 años de haber iniciado una de las  aventuras más maravillosas de mi vida, llegamos a la meta y cerramos un capítulo más.

No tengo palabras para describir la enorme satisfacción que siento, la gran felicidad, el goce que me envuelve por haber podido concluir esta etapa. Fue quizá, la intermitencia con la que transite este camino o el sentir tantas veces que ya no volvería a mi amada universidad, lo que hoy me hace valorar de sobremanera éste logro. Pero sé que mi esfuerzo fue tan solo una tercera parte  de lo que hizo posible vivir este sueño, por eso estoy inmensamente agradecida con mis padres, quienes me dieron todo el apoyo económico y moral en esta etapa, quienes cuidaron de Constanza mientras yo asistía a clases, quienes creyeron que valía la pena darme una oportunidad, con Constanza, quien soporto grandes ausencias de mamá, quien aprendió a realizar sus deberes y tareas por sí sola, quien se inventó juegos para entretenerse y no echar de menos tanto a mamá, a Edgar, que muchas noches se quedo dormido junto a mi Coni, esperando a que yo terminara mis trabajos y tareas, quien se levantaba más temprano de lo habitual para llevarme hasta la escuela, a mis hermanas que mucho molestaron para que no dejara inconclusa mi carrera. Agradezco también a mis primas y a mis tíos, a mi abuela y a todos quienes me rodean y que me convencieron de que terminar valía la pena, no hay como agradecerles el apoyo y tan sabios consejos. Finalmente agradezco a mis profesores, esos que desde el kinder me dieron las bases, a la maestra que me enseñó a leer, a esos que me sembraron la semilla del conocimiento, a esos que me acompañaron en mis años universitarios, que dejaron el alma en cada clase, que con pasión transmitían lo que sabían, esos que no sólo me enseñaron lecciones académicas, sino lecciones de vida, que nos mostraron su lado más humano dejando una profunda huella en mi corazón, a todos ellos los llevaré siempre en mi alma.

Éste logró también es para mi viejito que me cuidan desde el cielo, sé que Rubén estaría contento.

Y finalmente te agradezco a ti, que me lees siempre, que estás al otro lado del ordenador, soportando mis ausencias, de quien he aprendido mucho. Este logro es nuestro.

Ahora sí me puedes llamar Comunicóloga.

Soy egreseda de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. 
¿Y qué sigue? Trabajar duro para obtener mi título.

23 de junio de 2016

Días nublados

Y seguimos aquí, entre días nublados, tomando fuerzas de quién sabe dónde para mantenernos en pie, para no tirarnos a llorar, para seguir luchando junto a papá.
El viernes de la semana pasada, al fin lo dieron de alta en el hospital. 4 meses y medio es lo que llevábamos de hospitalización. Han sido tiempos duros, el hospital termina cansando tanto a los enfermos como a los familiares que acompañamos, mi madre a veces se agobiaba, lloraba, desesperaba pero eso sí, jamás jamás se ha vencido. De hecho mi admiración a ella ha crecido enormemente, ha tenido un temple sorprendente, ha soportado situaciones francamente decepcionantes por parte de la familia de papá, pero ella sólo calla, ha sacado a flote el negocio familiar que estaba en ceros y para ser honestos, han sido estos 4 meses los de mayor estabilidad económica que se ha visto en casa.

Hicimos un equipo genial, entre mi madre y las tres hermanas que somos jamás dejamos sólo a papá mientras estuvo internado, siempre nos rolamos para pasar la noche y los días junto a él. 

Pero no todo ha sido malo, hemos visto tantas historias, hemos hecho tantos amigos, lecciones de vida hemos aprendido.

Sin embargo esto parece no tener fin. Sigo viendo a papá mal, a casi una semana de volver a casa no lo veo tan repuesto como esperábamos que fuera al pasar los días y definitivamente no es el mismo de hace 4 meses y medio, le han robado unos años, le han robado unos kilos, ahora luce delgado, flaco, acabado. Y sigo orando, sigo rezando, sigo deseando que no se canse de luchar, que no se canse de vivir, que siga dando batalla. Él también ha sido un guerrero, ha resistido operación tras operación y ha vuelto a abrir sus ojos, pero luego noto su cansancio y no se como darle fuerzas, como pedirle que mantenga siempre la voluntad de respirar.

Mientras el mundo gira y gira allá afuera, para nosotros se ha detenido el tiempo, un pedazo de nuestro corazón esta fragmentado y no nos deja olvidar. Pero sigo con la firme idea de qué las cosas pasan por algo, sigo creyendo que una lección valiosa hay tras esto y no pierdo la esperanza de que mañana veamos esto sólo como una batalla, la batalla más dura que hemos enfrentado, de la que saldremos victoriosos.

18 de febrero de 2016

Los tragos amargos de la vida

Hace sólo un par de semanas atrás, en un intento de retomar el blog, describía lo bien que habíamos iniciado este año, y todos los planes y proyectos nuevos que venían.

Comenzamos enero adquiriendo nuestros primeros muebles: una sala, un comedor y nuestro refrigerador. No podría describirles la emoción que esto causa en unos recién casados (ni tan recién) que no tienen mucho y que quieren emprender la aventura de la independencia. También celebrábamos mi recién graduación de la universidad y mis energías estaban puestas en aprobar mi examen de egreso de la licenciatura CENEVAL y en buscar nuevos proyectos y clientes para estrenarme como recién egresada. Y entre tanto júbilo e ilusión que traen los comienzos de un nuevo año, de pronto el panorama nos cambió y todo se nos nubló.

Un viernes 30 de enero, casi a punto de dar la media noche, me llamó mi hermana menor al celular para informarme que estaban con papá en el hospital porque él se sentía muy mal. Esa noche comenzaba la primera noche de muchas en vela que se avecinaban. Angustiada desperté a Edgar y le dije que papá estaba en el hospital pero que no sabía qué pasaba. Inmediatamente decidió irse al hospital con mamá y mi hermana y fue él quien esa noche se quedó con papá mientras mi madre y mi hermana regresaron a dormir un rato. Papá estuvo toda la noche en observación, al parecer el problema era estomacal. Erradamente la palabra "estomacal" me tranquilizó, y tenía la esperanza de que papá estaría de vuelta en casa a la mañana siguiente. Sin embargo, ya en la mañana, cuando todavía estaba en cama, mamá me llamó para informarme que papá estaba por entrar a quirófano. La escuche angustiada pero yo mantuve mi estado optimista, papá es un hombre joven, sabía que saldría con bien. Fue un muy largo día en espera de noticias suyas, pero fue hasta media noche que mamá lo pudo ver y estar con él. En cuanto pude fui a verlo y a estar con él en el hospital. Su progreso parecía rápido, ingresó un viernes al hospital y calculábamos que antes de la semana estaría de vuelta en casa. Estaba débil, es cierto, pues fue una cirugía de gran complejidad, la oclusión estomacal que presentó provocó que le tuvieran que retirar un pedazo de intestino. Y cuando todo parecía ir de maravilla descubrieron que había infección por dentro y hubo que echar todo para atrás. Retiraron de nuevo alimentos y volvió el ayuno. Los días comenzaban a tornarse pesarosos, las noches interminables y el agobio entre mis padres comenzó a causar fricciones. De pronto papá entro en depresión, estaba cansado de estar en el hospital, y en medio de esa terrible tensión nos dieron la noticia de que papá entraría nuevamente a quirófano. Justo cuando creíamos que nada podía ser peor, nos llegó esta noticia como balde de agua fría, puesto que papá estaba débil física y anímicamente. 

Tanto mamá como papá lloraron mucho antes de que él entrara a cirugía. Fue imposible mantenerme ilesa en medio de un ambiente tan deprimente y rompí en llanto también. Las horas de espera nos parecieron las más amargas, más a mi madre que a mí. Después de la larga espera el doctor salió a darnos informes. Cuando me llamó yo estaba sola, me preguntó por mamá y también me preguntó cuántas hijas éramos. Al decir que éramos tres pude ver su mirada lastimera y un gran vuelco sacudió mi estómago, sentí un dolor terrible, mi cuerpo vencido y las peores cosas pasaron por mi mente. Le llamé a mi madre con urgencia, le dije que el doctor la estaba esperando. El silencio incómodo me hacía temblar. Al fin llegó mamá y el doctor habló: papá había salido ya de cirugía (-¡urra!, gritó con gran alivio mi corazón), peeeeero el doctor nos advirtió que papá estaba muy muy delicado, que había sido una cirugía muy difícil y que el peligro aún no pasaba. Nos pronóstico muchas semanas más de hospital y nos advirtió que vienen tiempos muy difíciles. Cuando se marchó, mamá me abrazo y se soltó a llorar, yo lloré un poco, sólo quería reconfortarla. Ya cuando estuve a solas, lloré y lloré mucho, deje que el dolor fluyera de mi corazón.

Ahora estoy aquí, en la sala de un hospital, junto a mi padre, velando sus sueños y adaptándome a este nuevo ritmo de vida, a trasnochar, a los vaivenes de casa al hospital, a dejar a Constanza algunos días sin mí y aprendiendo a coordinarme junto a mamá y mis hermanas. Han sido tiempos complicados, pero juntos lo hemos logrado. Agradezco el infinito apoyo de mi esposo, pieza clave en este engrane que trabaja para que todo salga bien. La amabilidad y dedicación de algunas enfermeras hacen más liviana esta situación y cabe mencionar que papá es muy querido y popular en el hospital. Anhelo fervorosamente que papá se recupere y lo tengamos de vuelta en casa sano y salvo, no importa cuántas semanas sean, si es ese el precio que hay que pagar por su vida y su salud, me parece poco. Es tiempo de sacar la casta, y seguir adelante pese a esta prueba que el destino nos ha puesto. Después de todo, en estas noches noctámbulas encuentro la inspiración para escribir.


Saludos cariñosos.

14 de septiembre de 2015

El "Back2Scool" de mamá

Hoy, después de un año de postergación (entre organizaciones de boda, mucho trabajo, la escuela de Constanza y escaso poder adquisitivo) por fin pude regresar a la Universidad, eso sí, con la enorme ayuda financiera de papá y la solidaridad de mamá para ser madre sustituta mientras yo me aplico. Ha decir verdad me da pánico pensar que ya sólo estoy a siete asignaturas de concluir la carrera, y que probablemente sean las más pesadas de todo el plan de estudios, y que las llevaré justo ahora en este cuatrimestre, sí, en este que según yo es el más pesado de todos, el más cortito, en el que hay que meter velocidad, el que está interrumpido por puentes y vacaciones decembrinas y además me da escalofríos pensar en el servicio social qué debe ser ahora o ahora y además recordar que mi hija ya esta en el tercer grado.

Por otro lado me siento entusiasta, pues lo admito, esa sensación de profesionista a la mitad me tenia incompleta, con un mal sabor de boca y ahora espero que esa sensación me abandone junto con las voces nocturnas que antes de dormir invadían mi conciencia; mamá, papá, mi abuela, mi esposo, mis hermanas, primas y tíos, todos diciendo al unisono "termina, termina, termina, ya sólo es un cuatrimestre,  estas a nada". Mamá dice que me debo sentir afortunada, que cualquiera hubiera querido esa presión. Y sí, me siento muy afortunada, en Diciembre, con el favor de Dios y el Universo, estaré concluyendo la Licenciatura en Ciencias de la comunicación.

23 de abril de 2015

Nuestra boda...Wendolin & Edgar

Parte III
La fiesta

Al salir de la iglesia todos nos esperaban para aventarnos un montón de arroz. De ahí partimos hacía el jardín en dónde se llevó a cabo la fiesta. Edgar, Coni y yo llegamos juntos, inmediatamente Coni se fue con mi mamá mientras los novios aguardábamos un poco para que los invitados terminarán de llegar. Estábamos muy nerviosos, esperábamos dentro del coche, yo le pedí a Edgar que fuera a ver si había muchas mesas vacías. -Está todo lleno, me dijo a su regreso. Entonces nos empezaba a preocupar que fuera a llegar más gente de la contemplada. Por sugerencia de la dueña del jardín, invitamos personas extras, pensando en que podía faltar gente por algún inconveniente y así evitar que quedarán lugares vacíos. La grata sorpresa fue que el porcentaje de personan faltantes fue muy poco y eran muchas las personas que llegaron, e incluso se tuvieron que montar dos mesas. Era tanta gente, pero yo estaba feliz de que tantos invitados nos hubieran acompañado esa mágica noche.








El momento del bals



Unos padres conmovidos


El emotivo baile con papá


Hermanitos

 La reina de mi corazón, mi abuelita.

 Mi tesoro, hermanas.

 Linda familia



¡Salud!

El momento más dulce de un 21 de Marzo


El momento del baile


La recolecta de dinero


La víbora de la mar de las mujeres

 Nótese mi cara de terror extremo


Aventando el ramo


La víbora de la mar para los hombres

Marcha fúnebre



Fuera liga



 Aventando la liga

Más y más baile











FIN

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