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19 jun. 2018

Los niños y el internet ¿Qué tanto es tantito?

Hoy por la mañana, venía escuchando en la radio que recientemente la OMS ha reconocido la adicción a los vídeojuegos como un trastorno mental. Evidentemente la crítica recae sobre los padres, a final del día somos los responsables de los menores y quiénes hemos permitido que un simple videojuego llegué a convertirse en una adicción.

No me quería quedar con las ganas de externar mi opinión y recalcar que estamos a punto de llegar a los mismos extremos con el uso de internet y de celulares y tabletas. Ya desde que los niños son bebés les damos acceso al celular, y es más fácil ponerles un vídeo para que no lloren que ponernos a jugar con ellos, es más sencillo sentarlos con la tableta en mano y dejarlos ahí mientras hacemos nuestras cosas, porque los dispositivos móviles de la mano de internet se han convertido en excelentes sustitutos de niñeras. Hoy en día, los niños aprenden más rápido a manipular un celular que a leer. Pero ¿qué tanto es tantito? Entiendo que en un mundo tan ajetreado, en donde necesitamos todo "express", echemos mano de un celular o de la tableta, sí, necesitamos un respiro y yo misma lo he hecho, le he prestado a Isabel el celular, le he puesto la Gallina Pintadita en la televisión mientras me maquillo, la he dejado en el tableta mientras tiendo la cama. Pero ¿no creen que estamos abusando?

Ya desde edades tempranas los niños tienen acceso ilimitado a un celular. No es extraño que desde el preescolar los niños ya tengan un dispositivo móvil, porque ¿cómo negarles un deseo a nuestros querubines? ¿cómo negarnos a esta realidad virtual? ¿cómo privarlos de este mundo tecnológico en el que vivimos? Ok, estoy de acuerdo. Los especialistas han dicho que no es bueno dejar a los niños expuestos al gran monstruo que representa Internet, nos han recalcado que internet es un gran depredador lleno de contenido inapropiado para los niños y cuyo control por más que queramos tenerlo, se nos escapa de las manos. Y nos ha valido, creemos que no pasa nada, y nos empeñamos en encontrar más pros al uso del celular que en ver todos los contras, aunque esos "pros" sean en su mayoría mera fantasía. No me voy a dar golpes de pecho, nosotros terminamos cediendo a la petición de nuestra hija de tener un celular. Claro, tuvo que quedarse con la frustración unos tres o cuatro años, porque desde que ingreso a la primaria ya quería tener un celular, porque ya la mayoría de sus compañeros tenían uno. Y aún así sigo pensando, que ni en quinto, ni en sexto es una edad apropiada para tener un celular.

Pero lo que más repruebo de esta situación, es el hecho de que ya que otorgamos un celular, no nos demos a la tarea de revisarlo constantemente.¿Qué nos está pasando? ¿es conchudez? ¿nos da flojera? o ¿queremos respetarles la privacidad a nuestros tesoros? ¿neta creemos que no necesitamos revisarles el celular a un niño?

A menudo tomo el celular de Constanza. Tiene 10 años y creo que es mi deber saber qué páginas visita, qué vídeos ve, cuáles son sus inquietudes, que googlea, quiénes forman parte de sus redes sociales, qué postea y hasta qué platica con sus compañeros. ¿Por qué? Porque es una menor, y yo estoy a su cargo, porque los menores no deberían tener redes sociales, pero las tienen, es un hecho y debería ser nuestro deber vigilar y manejar dichas redes sociales, estar atentos de que no acepten desconocidos, que no platiquen con mayores o no expongan nada comprometedor de sus vidas. Y aún así, con todo ese supuesto control, no están exentos de que en cualquier momento les compartan contenido inadecuado, o un extraño este pendiente de sus vidas. Pero revisando el celular de Constanza, me doy cuenta de que la gran mayoría de papás no están al pendiente de los celulares de sus hijos, no se enteran de lo que los niños andan comentando o compartiendo en la red, y si se enteran, pues me parecen muy holgados. Revisando youtube, en los canales infantiles, los niños escriben cada comentario lleno de groserías, rencor y faltas de ortografía. Y los papás ni enterados. Niños de primaria escribiendo groserías, mandando mensajes de whatsapp y messenger a deshoras de la noche. Nada me molesta más que las alertas después de las 10 de la noche que le llegan a Constanza porque alguien le mando un mensaje, ella sabe que después de esa hora esta prohibido ver mensajes  y andar contestando, pues a esa hora, los menores deberían estar dormidos. Pero lo que más me irrita, es pensar que los papás de esos niños ni se enteran, y si lo hacen que no digan nada, que no haya límites para acceder a internet o usar el celular. Los niños ya están grandes para tener celular, pero no son capaces de despertarse solos para asistir al colegio. Por favor papás, seamos congruentes.

Esto es una atenta invitación a que seamos más cuidadosos de nuestros hijos, para que estemos más al pendiente de ellos, para que no los dejemos a la deriva del internet, para que vigilemos qué uso le dan nuestros niños al celular y sobre todo para que los dejemos ser niños. Que juegan más, que sueñen más, que imaginen más y estén menos pegados a internet. No les robemos su valiosa infancia papás, ya de por si es muy corta...

Papás cuiden a sus niños, y amenlos mucho. 


11 jun. 2018

Un nuevo hogar

Creo que nunca antes les había platicado de nuestros múltiples intentos por hacernos de un departamento. En más de una ocasión quisimos comprar un inmueble pero jamás se concretó nada, es simple, creo que ningún inmueble en ese entonces era para nosotros.

La primera vez que Edgar quiso adquirir una casa, éramos novios y ya teníamos planes de casarnos y vivir juntos. Una tarde llegó muy entusiasmado a contarme que había visto casas en compañía de sus papás y que había decidido apartar una.



-¿qué te parece amor? ¿ya quieres que tengamos casa? 
-si lo que quieres es una casa para ti, me parece de lujo, si lo que quieres es una casa para “nosotros” entonces no me parece que no me hayas tomado en cuenta para saber si me gusta, definitivamente yo no viviré ahí.


Tenía que poner mis reglas desde el principio. Era evidente que si queríamos formar un hogar, ese tipo de decisiones nos concernían a nosotros y éramos nosotros los encargados de elegir. Quizá ese fue nuestro mayor problema, siempre fui muy rebelde y jamás me ha gustado mucho que terceros intervengan en nuestras decisiones, por mucho que sea de buena fe.


Pasado el tiempo, decidimos ir a ver casas los dos. En ese tiempo él contaba con un crédito muy limitado pero esa era nuestra única opción para adquirir una propiedad. Las casas que le ofrecían eran lejanas, sin embargo yo estaba muy decidida a irme a vivir lejos. Mi entusiasmo no logró convencer a Edgar, y pronto desechamos la idea.

Fueron muchas las búsquedas de casa, y en todas terminábamos descubriendo que el crédito no era suficiente así que pospusimos la búsqueda, y cuando nos casamos venimos a vivir a la casa de mis papás.

Hace unos dos años atrás, ya estando casados, vimos que el crédito de Edgar había mejorado considerablemente así que creímos que era el momento ideal para buscar nuevamente hogar. No sé porque razón, Edgar quiso dejar esa responsabilidad en manos de su papá, argumentando que él no tenía tiempo de realizar la búsqueda. Mi suegro, con sus mejores intenciones, se puso a realizar la búsqueda de departamentos. Teníamos la opción de adquirir un departamento de segundo uso en zonas cercanas a donde él y yo crecimos. Vimos varios departamentos pero en el fondo prevalecía mi rebeldía pues yo insistía que quienes debíamos buscar el departamento éramos nosotros y no mis suegros. Pero bueno, vimos cómo tres departamentos y a pesar de todo, tuvimos la intención de adquirir alguno pero por una u otra cuestión, los dueños terminaban echando atrás la operación.

Nuevamente cansados, y yo hasta desganada, dejamos la búsqueda de inmuebles. Me hice a la idea de que no era mi tiempo.

Total que hace un par de meses, Edgar me llevo a varios desarrollos inmobiliarios para ver que opciones teníamos para adquirir una propiedad. Habíamos llegado a la conclusión que quizá era mejor buscar una propiedad nueva, donde no se nos pudieran echar atrás con la negociación. 

Estábamos desayunando en un puesto de tacos de canasta, una mujer que estaba ahí había escuchado nuestra conversación y nos preguntó si buscábamos casa, ofreciéndonos opciones cercanas a la ciudad. Lo cierto era que nuestra única opción era adquirir fuera de la ciudad, pues vivir dentro de ella, como bien lo oímos en la radio, se ha convertido en un asunto de élite. La mujer nos llevó a ver un desarrollo que desde un principio nos encantó. Los acabados, la estructura de las casas y sobre todo, la seguridad y comodidad que nos ofrecía para los niños nos terminó conquistando. En el fondo tenía mis dudas de que todo fuera a salir bien, después de todo, ya habíamos iniciado con tramites varias veces.

Tiempo al tiempo y paciencia


Esta vez todo iba marchando bien, el crédito nos alcanzaba y cumplíamos con todos los requisitos. Al fin recibimos una llamada del desarrollo. Teníamos que cubrir una cantidad fuerte de dinero en efectivo para completar el monto de la vivienda. Nos desilusionamos pues en principio habían dicho que no tendríamos que cubrir nada. Les expresamos que no podríamos cubrir la cantidad, y no sé que hicieron o cómo lo arreglaron pero al final nos volvieron a llamar para decirnos que lo habían solucionado y que el trámite seguía en proceso.


Así un de 7 abril fuimos a recoger las llaves de nuestro nuevo hogar, y es así como de a poco hemos estado recreando nuestra nueva casa. No imaginábamos que tanto se requiere para acondicionar una casa: desde detalles simples como las cortinas o los cortineros, hasta los colores de la pared o los muebles que se requieren.


No nos hemos mudado aún, pues hemos estado haciendo muchos arreglos, agregando detalles como las lámparas o las cortinas, comprando cosas para decorar el cuarto de Constanza y son todavía tantas las cosas que nos faltan pero nos encanta saber que al fin tenemos nuestro propio hogar.

***Adquirimos nuestro hogar mediante grupo Sadasi. Si tienes deseos de adquirir inmueble, acércate a ellos. Cuentan con muchos desarrollos y son un grupo serio que ya lleva algunos años en el mercado ofreciendo opciones de vivienda para las personas.

18 abr. 2018

¿Es posible tanta felicidad?


La mayoría de las noches, después de un largo día de trabajo y antes de dormir, llevamos a mis hijas a la cama y los cuatro nos damos un fuerte abrazo.

En esos momentos me invade un fuerte sentimiento de felicidad y constantemente me pregunto ¿cómo puede caber tanta felicidad en un pequeño cuarto? En esos instantes mi corazón se siente rebozado de amor y me siento muy agradecida, doy gracias a la vida por esos dos luceros que me obsequió y agradezco por todos nuestros días soleados, por nuestra salud y por esos bellos momentos.

Pero ahí es cuando veo que la felicidad no es más que una cuestión de actitud. No, no tenemos la visa perfecta: tenemos problemas, a veces también nos preocupa el trabajo o tenemos diferencias como pareja o con la familia. Sin embargo eso no me impide que sienta mucha alegría por el siempre hecho de vivir y de tener a mis hijas.

Un día mi madre me preguntó si nunca me deprimo. No lo hago. No es que nunca sienta tristeza, somos humanos y las emociones son parte de nosotros, no se trata de ser un robot sonriente toda la vida, a veces también lloro, me canso o me desánimo si algo no sale como lo tenía planeado. Sin embargo, desde que soy madre, no le doy más peso a las emociones negativas que a las positivas. Aveces puedo llorar pero luego miro a mis hijas y me brota una sonrisa. La felicidad de cada individuo no depende de otros ni está en las cosas materiales. La felicidad vive dentro de nosotros y la gran mayoría vive buscándola por todas partes, sin darse cuenta que se encuentra en las cosas más simples de la vida.


1 mar. 2018

Razones por las cuáles amo el mes de marzo

Ya llegó uno de mis meses favoritos, el calorcito ya se deja sentir y podemos irnos despidiendo de las chamarras, los abrigos y los guantes. Mi casa es un congelador durante el invierno, y nada más de andar gateando, Isabel se ponía como tímpano y empezaba con escurrimiento nasal. Que envidia me daba ver las publicaciones de las mamás que viven en tierras calientes, con sus bebés en puro pañalero y descalzos disfrutando su infancia como debe ser. Y en cambio aquí, hasta tres capas de ropa había que ponerle a Isabel y apenas si tenía movilidad para poder jugar. Pero ya no más... el calor ya viene con toda su fuerza.


Razones para amar marzo

Es el mes de la primavera, y con ello tengo un buen pretexto para disfrazar tiernamente a mi bebé.

En este mes podemos comenzar a sembrar una gran cantidad de flores, frutos y verduras. Sí, es la época ideal, y tengo algunas semillas que ya quiero ver crecer.

La ropa más coqueta es la de esta temporada: vestidos, shorts y faldas. Me acabó de dar una vuleta al centro comercial y estoy enamorada de toda la ropa de primavera ¡Dios, es tan preciosa!

Las plantas florecen y los árboles reverdecen, todo tiene un hermoso color.

Es una época perfecta para disfrutar paletas heladas y aguas frescas.

Bye bye gripe, al menos en mi caso

¡Habrá vacaciones de semana santa!

Es el mes de la mujer

Ah y otra que me encanta, me encanta... es el mes de nuestro aniversario de boda.

¿Y a ti te gusta Marzo?
la mayoría de las fotografías fueron tomadas de la red

24 feb. 2018

Una niña que me llena de orgullo

Constanza, mi Constanza se hace mayor, poco a poco su niñez se va apagando dejando paso a una hermosa señorita de la que estoy profundamente orgullosa. ¿Qué les puedo decir yo que soy su mamá? No es perfecta, y estaría muy errada de pretender que así fuera, sólo quiero que sea una mujercita feliz, completa y libre.

No hay plazo que no se cumpla, dicen por ahí y ha llegado el momento en que Constanza ha decidido mudarse a su recámara... así sin más, no puedo decir que “sin presionarla” porque seguramente sí ejerció presión las constantes opiniones de los demás que decían que ya estaba muy “grande” para dormir con nosotros, sin embargo, mi consejo fue siempre hacer odios sordos e irse cuando estuviera lista. En mi cama siempre será bien recibida pues no hay delicia más grande que dormir acurrucada a los hijos. 

Pero no sólo hemos dado fin al colecho, lleva algunas semanas demostrando lo responsable y madura que puede ser una niña de 10 años. Cansada de que mamá la despertara tarde y de andar corriendo por las mañanas, ella programa su alarma, se despierta y se levanta sola, se arregla y baja por su desayuno. La veo todas las noches apresurándose al baño, se pone la pijama y deja todo alistado para la mañana siguiente: su uniforme completo, calcetas, zapatos y el horario. Lo único que me pide es que la peine y eso porque yo le insisto pues siento que cuando ella se peina parece que no lo hiciera jaja

Eso sí, unos minutos antes apresura a papá para que la lleve a la escuela y nos exige llevarla con puntualidad pues no le gusta llegar tarde.

¿A qué es una niña maravillosa verdad? Además no tengo que decirle que haga la tarea, ella llegando de la escuela sabe que debe cambiarse el uniforme y realizar los deberes escolares. De pronto cuando tiene dudas me pide que le ayude o que le explique las cosas. Eso sí, aveces se aferra a que lo que le explico no es válido pues su maestra lo enseñó de otra manera.

La verdad me causa un profundo orgullo y gran admiración. Creo que los hábitos que se forjan hoy, difícilmente cambian mañana y estoy segura que esa disciplina y ese sentido de la responsabilidad que hoy muestra, la llevarán a conquistar sus metas.

Mientras tanto hoy mi hija me pone el ejemplo y veo los frutos de educar en amor, límites y responsabilidades.

No todo está dicho y sin duda aún tenemos mucho que aprender, tanto ella como nosotros sus padres, pero seguiremos esforzándonos por ser cada día mejores.

¿La fórmula mágica? No la hay, y tampoco se si gozaremos de la misma suerte con Isabelita jaja pero si quieres un consejo: crianza respetuosa, principios de crianza con apego, límites claros, mucho amor y suprimir el maltrato en cualquiera de sus tipos. 

¿Ustedes quieren compartirme sus historias? 

Me encantaría leerlas: wendolin.vera@hotmail.com

13 ene. 2018

El cuarto que se quedó en silencio

La recámara estaba dispuesta, aquel rincón llevaba en sus paredes pinceladas de amor, con el color de la ilusión. Sobre el techo colgaba la juguetona esperanza y todas las ansias de una madre que aguarda paciente los nueve meses más largos de su vida. La alfombra tejida de alegrías estaba junto a la cuna y sobre las repisas yacían bien acomodados los anhelos de unos padres primerizos. Los adornos más bonitos de aquel rinconcito era la luz y el cariño que inundaban todos los espacios. Los juquetitos esperaban las manecitas gorditas que llegarían a tomarlos y la ropita enternecedora ya estaba toda lista. Se acercaba el feliz día y todo estaba dispuesto. Al fin llegó el momento. Mamá se fue al hospital. Por fin llegó la cita más esperada y aquella mamá pudo conocer al gran amor de su vida, y besar su tibia mejilla, y empaparse del dulce olor de un bebé, y sostener en su pecho aquel cuerpo pequeño y tibio... Pero algo pasó. Mamá regreso a casa con los brazos vacíos, el cuerpo dolorido, la leche acumulada en el pecho, y el alma destrozada.

Aquel cuartito que tenía que verse inundado de llantos y risas se quedó en silencio.

Hoy he elevado una oración por todas esas mamitas que viven los nueve meses más felices de su vida y después no todo sale como se había planeado, y aquellos sueños rosas se convierten en un amargo luto. Pido que este trance tan difícil pueda ser superado, pido porque no les falte la fortaleza y encuentren confort en su corazón, pido porque vuelvan a encontrar la alegría aunque lleven a cuestas un dolor que jamás se olvida. 

Envío abrazos cálidos para todas esas mamitas, les envío un: estoy aquí. No sé lo que duele pero te abrazo fuerte. No sé lo que duele pero te doy mi mano por si te sirve de apoyo. No sé lo que duele pero está mi hombro por si acaso quieres llorar. No sé lo que duele pero te ves hermosa cuando sonríes. No sé lo que duele, pero te escucho si quieres.

Hace unos meses me enteré de la desgarradora noticia de la partida de un angelito que recién había llegado a esta vida. Su estancia fue tan breve pero estoy segura que en ese breve estancia dejo un gran amor en sus padres. Todos fuimos testigos del gran amor con el que se esperaba su llegada.

Me quedé tan reflexiva después de todo lo que viví con Isabel estando en el hospital, y se lo difícil que es vivir un puerperio sin tu hijo en brazos, lo duro que es no tener el confort en esos momentos de un cuerpo tibio a tu lado. 

Se me ha hecho un nudo en la garganta. Se nos ha llenado de tristeza el corazón.

No sabemos por qué pasan las cosas, sólo sabemos lo que siempre hemos dicho:

Dios manda sus batallas más difíciles a sus mejores guerreros.

Y desde aquí solo puedo enviar luz a todas esas mamitas que viven un duelo, enviarles un abrazo y decirles que las admiro tanto, son un ejemplo de fortaleza y amor. 

Dedicado con cariño a todas las mamás que han visto partir a sus angelitos tan pronto como han llegado.
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11 ene. 2018

Ni la mejor ni la peor mamá

Quítate esos prejuicios que te torturan, quita todas esas palabras descalificativas que alguna vez te han dicho los demás pues ellos no están en tus zapatos ni viven tu vida.

Quítate ese peso que llevas en la espalda al querer ser a toda costa la mamá perfecta, nunca ha existido tal mamá.

No, no lo eres, no eres la peor mamá, pero tampoco la mamá perfecta: eres una mamá real, una mamá a tu medida y a la medida de tus hijos.

Eres una mamá creada para embonar a la perfección con tus hijos, no con los de a lado.

No eres un molde igual a otras madres: tú tienes tus propias cualidades, defectos y virtudes.

Deja de torturarte por pensar que lo estás haciendo mal, mientras le pongas corazón, lo estás haciendo bien.

Deja de compararte con aquella a la que crees perfecta, ella también tiene temores y también comete errores.  Ella también se cuestiona si lo estará haciendo bien. Ella también pasa noches en vela bajo la luz de la luna con sentimientos de culpa.

No hay peores o mejores madres, hay madres a la medida de sus hijos.

Porque la maternidad es un camino largo y a veces cansado, pero al mismo tiempo el más dulce y bello camino que transita una mujer. Te invito a que empieces a disfrutar más y sufrir menos. Maternar en compañía de otras es más sencillo, así que toma mi mano y caminemos juntas.

La imagen puede contener: una o varias personas

21 dic. 2017

Especial Navideño: Top 10 de Zaful

¿Todavía te hacen falta regalos? No te compliques tanto, visita la web de Zaful, ahí puedes realizar compras seguras y encontrar una gran cantidad de artículos para dama: suéter, blusas, jeans, vestidos, trajes de baño e infinidad de accesorios. Encuentre increíbles diseños, gran calidad y precios accesibles, elige desde la comodidad de tu hogar y disfruta los diversos descuentos que tienen para ti. Yo quiero cerrar el año luciendo estupenda, así que hice mi Top 10 de las cosas más bonitas que me gustaron de Zaful.

Suéter con motivos navideños
Suéter de Navidad de árboles con lentejuelas

Vestido estampado
Vestido largo con estampado de estampado de hojas altas

Vestido estampado manga corta
Vestido abotonado con estampado floral en el hombro

Blazer negro
Recortada de nuevo Blazer
Blusa manga larga negra
Camisa con volados y volantes con botones
Jeans estampados
Bordado floral jeans ajustados color

Bolso Flamingo
Flamingo PU bolso de cuero

Aretes largos
Pendientes colgantes en forma de borla
Collar y aretes de fiesta
Conjunto de collar de declaración geométrica Boho Faux Gem

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Cosméticos 3D Print Clutch Maquillaje Bolsa
¿Qué te ha parecido esta guía de regalos?
¿Ya visitaste Zaful?

https://www.zaful.com/

20 dic. 2017

No mentir en estas fechas: ¿Moda o convicción?

Pareciera una moda que se extiende entre las madres modernas el decidir romper las tradiciones, o dicho por ellas, con las mentiras de Santa Claus y los Reyes Magos, argumentando que fomentar estas creencias es educar con mentiras y crear en los niños una falsa ilusión.

La verdad es que no recuerdo haber escuchado algo así hace 10 años, aunque seguramente ya por ahí alguien había expresado la misma opinión. He leído sus argumentos y no me parecen sólidos o convincentes, pero sinceramente, los argumentos sobran y nadie debe convencerme de nada, para eso cada quién educa como quiere y como mejor le parece.

Hasta aquí todo bien; somos humanos, cada quien con una visión distinta del mundo, aunque nos tachen de mentirosos, falsos o bobos a los que nos encontramos en la oposición de ideas. El problema viene cuando yo pregunto si ese hijo, educado en madurez y bajo la premisa de una verdad absoluta, tiene la madurez y/o la capacidad de respetar la creencia de otros, porque a final de cuentas, más que una mentira, se trata de una costumbre tan arraigada que conocí más de un hogar, dónde a pesar de la escasez de los recursos y el enorme esfuerzo económico que implicaba, los reyes no faltaban aunque sólo pudieran dejar un balón, un trompo o un balero. En esos casos era más sencillo decirle a los hijos que esas cosas no existían ¿para qué molestarse? ¿para qué preocuparse? o ¿para qué sacrificarse? No creo que sólo fuera simple amor a la mentira.

Hace unos años, cuando Constanza llegó a la primaria, había entre sus compañeros un niño cuya familia tenía una religión distinta a la católica, por ende en esa casa no se creía en lo Reyes, ni en Santa y el niño no asistía a los festejos de esta temporada. Los papás decidieron explicarle que esas cosas de los Reyes Magos no existían y que eran los padres quienes compraban los regalos de los niños y le dejaban escoger algún obsequio que sus padres le regalarían en estas fechas. Como es de pensarse, un niño no tiene la madurez de "callar" o respetar la creencia de otros niños y cuando escuchaba hablar a sus compañeros con ilusión sobre lo que pedirían a Santa o a los santos Reyes, el niño decidía decirle a sus compañeros que esas cosas eran mentiras, que los padres eran los encargados de comprar los juguetes, y claro, más de un niño se echaba a llorar. Por suerte Constanza creía que su compañero estaba loco y que le gustaba ser maldoso con sus compañeros. No digo que todos los niños lo hagan con maldad, y hasta cierto punto suena lógico que un niño al que le estas "enseñando a no mentir" no quiera formar parte de un colectivo de mentiras y quiera abrirle los ojos al resto de sus compañeros. Pero nuevamente yo preguntaría, estás educando bajo el valor de la verdad y ¿qué hay con la empatía?

Me cuesta trabajo creer que esos padres, que dicen que no les gusta mentirle a sus hijos, se dirigan siempre con la verdad y que jamás hayan dicho una mentira. Pero está bien, lo repito, cada quien es libre de tener sus propias creencias y actuar como les venga en gana, sin embargo, quienes estamos al otro lado, les suplicamos que enseñen a sus hijos a no romper con la ilusión de otros, les suplicamos que cuando decidan charlar con sus hijos, les expliquen que vivimos en un mundo donde la gran mayoría de padres nos gusta mentir en estas fechas, y que no se trata de que ellos formen parte de la mentira, simplemente que no comenten nada cuando escuchen al resto de sus compañeros ilusionados con las mentiras que se les dicen en casa. 

Es una atenta petición de muchos padres que atesoramos esas mentiras como uno de los recuerdos más valiosos de nuestra infancia, que con gran ilusión y ansia esperábamos el 6 de enero, y que acordábamos con nuestros amigos, primos y hermanos que no dormiríamos para poder ver a los Reyes, que en medio de nuestros sueños creíamos que habíamos visto una capa mágica, un sombrero o una simple sombra, que intentamos descubrirlos tantas veces para poderles sonreír, que creíamos escuchar un elefante o un camello y que en medio de la madrugada despertábamos para ir corriendo al árbol y ver bajo la luz parpadeante los juguetes que unos seres extraordinarios nos habían dejado, te lo pedimos esos padres a los que no nos pareció traumatico enterarnos de la verdad, simplemente lo vemos como el momento en el que teníamos que madurar, de corazón te lo pedimos todos esos padres que amamos estás fechas por la magia que se respira en el aire. ¡Ya sé, soy una cursi de lo peor!

Voy a finalizar recordando que todos somos diferentes, que la diversidad nutre nuestra riqueza cultural, que tan válida es tu forma de ver el mundo como lo es la mía, y que debemos aprender a respetar la ideología del otro. Los abrazo fuerte.

3 oct. 2017

Retomando la rutina

Después de todos estos días tan ajetreados la gente vuelve a su rutina...

Yo por mi parte trato de hacerlo así, mi hija retomará sus clases en unos días y aunque parezca que todo vuelve a ser como antes, no lo es y nunca lo será. La herida estará abierta por mucho tiempo, y el miedo latente de que otra catástrofe vuelva a ocurrir siempre existirá muy en el fondo de muchos, al menos yo estoy muy alerta de cualquier movimiento que perciba y me atemoriza escuchar cualquier alarma pensando que se puede tratar de la alerta sísmica. Sí, tengo miedo, pero debo afrontarlo y comenzar a superarlo, después de todo, no se puede vivir así, no se debe vivir así. 

La herida más profunda la llevaran quienes perdieron a un ser querido de una manera tan sorpresiva, repentina e inimaginable, quienes perdieron sus hogares y ahora tendrán que empezar de cero en cualquier otro lugar, y reconstruir los pedazos, las ruinas del alma e intentar renacer de entre los escombros. 

Ahora debo enfocarme en re-acomodar mis horarios y rutina de sueño. Son las dos de la mañana y no consigo conciliar el sueño, así han sido muchos días y por la mañana estoy cansada, no me quiero levantar temprano pues mi cuerpo reclama esas horas de sueño que perdí por la noche. Constanza está en la misma situación; grandes desvelos y mucho dormir por las mañanas. 

Tendremos que trabajar un poco y la verdad no hemos profundizado mucho en el tema de sus emociones, es momento del desahogo y de liberar miedos. Por otro lado ¡necesito un respiro! Estoy a nada del colapso mental: la maternidad, los preparativos del bautizo que se reanudan y la maestría me tienen con la agenda a tope, es necesario reagendar y reorganizar todo para salir victoriosa. Mientras tanto retomamos el blog, mi querido blog, y estos post que tanto bien me hacen para poder expresar y descargar tantas cosas. 

6 jul. 2017

Resistir o morir en el intento: la árdua labor de trabajar en casa

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Con la llegada de mi pequeña hija Isabel a nuestras vidas, me he negado a querer buscar trabajo fuera de casa, por mucho que haya puestos con "horarios flexibles". Lo viví mientras hacía mi servicio social, el horario de cuatro horas era en realidad muy flexible y sin embargo, el tiempo real fuera de casa terminaba siendo más, entre los traslados y el tráfico de algunos días, terminaban siendo entre 7 y 8 horas fuera de casa. Y si a eso le sumabas el tiempo que había que invertir en preparar las cosas para el día siguiente, y el cansancio con el que se regresa a casa, el panorama muchos días se pintaba caótico.

El servicio social lo terminé más de fuerza que de ganas, porque me negaba a dejar a Isabel, que era una bebé tan pequeña, en otras manos que no fueran las mías, aunque sabía que en casa estaba mejor cuidad que en cualquier otro lugar. 

Una vez terminado el servicio social decidí quedarme en casa e intentar trabajar desde mi hogar peeeeeero no ha sido nada sencillo. Nadie se toma en serio el trabajo en casa, ni mi esposo. Todos piensan que estás en casa sin "nada que hacer" y entonces quieren de tu tiempo en todo momento. Muchas veces estoy en medio de un escrito, cuando mi marido llega y quiere que salgamos inmediatamente o que esté junto a él. Necesito cambiar de estrategia o moriré en el intento y me incorporaré a una oficina, pues me agobia que todo el tiempo haya distracción en casa, que me hablen a cada rato y no me dejen concentrar, y que hasta ahora no haya podido ver resultados.

¿Ustedes tienen algunos consejos? ¿Trabajan desde casa?



15 jun. 2017

Carta a mi hija y una nota para mamis primerizas

Hija:
A menudo te veo y pienso en lo rápido que transcurrieron los años, y suelo recordarte cuando eras un bebé, pero ahora esa época es solo eso: dulces recuerdos.
Entonces pienso en abrazarte aún más, besarte más, estar contigo aún más, así como un día te cargué todo lo que te debía cargar... sí, te cargué tantas veces como pude hacerlo, incluso cuando ya no eras un bebé, te cargué cuando caminábamos al kinder y me pedías que en la esquina, antes de llegar, te bajara, para que tus compañeritos no se enteraran que aún te cargaba, no querías que supieran porqué ya eras una niña grande. Te cargaba al salir de la ducha, para que no te fueras a resbalar, te cargaba para jugar, te cargaba simplemente porque me daba la gana. Y sí, decían que ya estabas grande, pero no me importaba, yo te quería cargar porque sabía que llegaría el momento en que ya no sería posible, ese momento en que casi igualarías mi estatura, y las circunstancias nos obligarían a no hacerlo más. Pero aún lo recuerdas, y me dices que lo extrañas pero que sabes que ya no es posible, y nos reímos juntas. Pero si es posible seguir jugando, seguirte abrazando, y hacerte cosquillas, porque el tiempo aún nos tiene juntas, porque aún no has crecido tanto y todavía queda algo de tu dulce infancia, y aquí estaré, aquí estaremos para seguir creciendo de tu mano.
 Imagen relacionada

Querida mamita que empieza el camino de la maternidad: te aseguro que la vida pasa volando, en realidad sí lo sabes. Sé que hay días agotadores junto a tu bebé, y se que aveces solemos desear que el tiempo se vaya pronto para que el bebé ya camine, para que duerma de largo toda la noche, o para ya no cargarlo. No hace falta que lo deseemos, el tiempo hace su trabajo y camina sin detenerse. Un día te habrás dado cuenta que ya ha pasado un año, dos, tres o 10 años. Mi consejo es que disfrutes cada día junto a tu bebé, incluso en el cansancio, la desesperación o la tristeza, todos estos sentimientos son parte de la vida y nos recuerdan que estamos vivos. Disfruta cada instante, disfruta a tu bebé, ármate de paciencia y vive el presente. Abrázalo lo suficiente, bésalo lo suficiente y cárgalo todo lo que puedas, todo lo que quieras, nunca será demasiado. Y recuerda que no estás sola, hay una comunidad de madres que quieren escucharte y que quieren apoyarte.

17 ene. 2017

Arrancando el año

Deseo de todo corazón que para todos este sea un gran año. La misión es hacer que este año sea mucho mejor que el año que se fue, francamente para nuestra familia el año que pasó fue un año desafiante, complejo y hasta doloroso, tuvimos que sortear muchas pruebas y la gran mayoría del tiempo lo pasamos en hospitales, pero dejemos el drama de lado. Estamos muy contentos de haber terminado el año juntos y de haber superado todos los obstáculos que se nos presentaron en el camino. El hecho de saber que estamos con vida y de nuevo con salud nos da gran optimismo, aires de guerreros y nos ha llenado de energía para iniciar el año.

Estamos de nuevo iniciando enero, justo como un año atrás pero decretando que este será un año fantástico, será nuestro año pues el pasado vencimos y merecemos nuestra recompensa.

El blog dará un giro inesperado, con la llegada de Isabel a nuestras vidas (que más adelante les relataré) mi vida de mamá y profesionista se ha revolucionado, ahora tengo un montón de temas más que hablar y sí, también sigo con un montón de dudas, como a los 17, porque ser mamá no viene escrito en un manual.

Los abrazo fuerte esperando compartir con ustedes muchas aventuras, alegrías y también sorpresas. Feliz 2017 y sean bienvenidos al Mundo de Constanza y ahora también de Isabel.

                               

23 sept. 2016

Ha salido el sol

Papá ha cumplido dos meses de estar en casa. A ocho meses desde que papá ingreso al hospital por lo que fuese un simple dolor de estómago y que más tarde terminaría en tres cirugías y un delicado estado de salud, por fin pudimos ver las nubes grises despejarse y asomar los rayos del sol.

¿Qué puedo decirles? Este tipo de experiencias sirven para poner a prueba nuestras capacidades humanas, y ver de que estamos hechos. Probamos nuestra fortaleza, nuestra unión como familia y mi madre de gran temple pudo corroborar que es capaz de llevar el control de una casa, de un negocio y el cuidado de su esposo sin necesidad de gran ayuda. Hubo muchas noches de lagrimas, de angustia, de incertidumbre y dolor pero también siempre había esperanza y resignación  ante lo que la vida y Dios dispusieran. 


Cuando papá salió del hospital no nos hicimos muchas esperanzas, temíamos una recaída y veíamos como un sueño lejano el olvidarnos del hospital, sin embargo y contra todo pronóstico, mi padre se ha ido recuperando, en un principio muy lentamente y también fue otro proceso difícil pero se logro superar. No comía mucho y no se sentía bien, sin embargo de a poco fue tolerando los alimentos e ingiriendo un poco más cada día y ahora come como siempre lo hizo.


Que alivio verlo bien, ya con fuerzas y con energía rehaciendo su vida. No sé si habrá aprendido mucho o poco de esta experiencia, ni si este consciente de la gran segunda oportunidad que le concedió la vida.


Yo por mi parte esta experiencia me ha servido para ser más agradecida, más sensata, disfrutar más. Estas cosas no deben pasar en vano por nuestras vidas, cuando algo así ocurre debemos remontarnos en nuestra vida, agarrarla con fuerza y hacer cambios radicales para agradecer.


Las cosas se acomodaron de manera estupenda y han venido buenos vientos, buenas noticias, buenas oportunidades. Así es la vida, así lo dicen, después de la gran tormenta viene la calma y se asoma con fuerza el sol.
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24 jun. 2016

¡Mamá graduada!

Entre tantas cosas tristes, había olvidado contarles que a finales del año pasado, al fin concluí mis estudios universitarios. Ahora ya no soy más una estudiante, soy una egresada.

Después de 5 años de haber iniciado una de las  aventuras más maravillosas de mi vida, llegamos a la meta y cerramos un capítulo más.

No tengo palabras para describir la enorme satisfacción que siento, la gran felicidad, el goce que me envuelve por haber podido concluir esta etapa. Fue quizá, la intermitencia con la que transite este camino o el sentir tantas veces que ya no volvería a mi amada universidad, lo que hoy me hace valorar de sobremanera éste logro. Pero sé que mi esfuerzo fue tan solo una tercera parte  de lo que hizo posible vivir este sueño, por eso estoy inmensamente agradecida con mis padres, quienes me dieron todo el apoyo económico y moral en esta etapa, quienes cuidaron de Constanza mientras yo asistía a clases, quienes creyeron que valía la pena darme una oportunidad, con Constanza, quien soporto grandes ausencias de mamá, quien aprendió a realizar sus deberes y tareas por sí sola, quien se inventó juegos para entretenerse y no echar de menos tanto a mamá, a Edgar, que muchas noches se quedo dormido junto a mi Coni, esperando a que yo terminara mis trabajos y tareas, quien se levantaba más temprano de lo habitual para llevarme hasta la escuela, a mis hermanas que mucho molestaron para que no dejara inconclusa mi carrera. Agradezco también a mis primas y a mis tíos, a mi abuela y a todos quienes me rodean y que me convencieron de que terminar valía la pena, no hay como agradecerles el apoyo y tan sabios consejos. Finalmente agradezco a mis profesores, esos que desde el kinder me dieron las bases, a la maestra que me enseñó a leer, a esos que me sembraron la semilla del conocimiento, a esos que me acompañaron en mis años universitarios, que dejaron el alma en cada clase, que con pasión transmitían lo que sabían, esos que no sólo me enseñaron lecciones académicas, sino lecciones de vida, que nos mostraron su lado más humano dejando una profunda huella en mi corazón, a todos ellos los llevaré siempre en mi alma.

Éste logró también es para mi viejito que me cuidan desde el cielo, sé que Rubén estaría contento.

Y finalmente te agradezco a ti, que me lees siempre, que estás al otro lado del ordenador, soportando mis ausencias, de quien he aprendido mucho. Este logro es nuestro.

Ahora sí me puedes llamar Comunicóloga.

Soy egreseda de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. 
¿Y qué sigue? Trabajar duro para obtener mi título.

23 jun. 2016

Días nublados

Y seguimos aquí, entre días nublados, tomando fuerzas de quién sabe dónde para mantenernos en pie, para no tirarnos a llorar, para seguir luchando junto a papá.
El viernes de la semana pasada, al fin lo dieron de alta en el hospital. 4 meses y medio es lo que llevábamos de hospitalización. Han sido tiempos duros, el hospital termina cansando tanto a los enfermos como a los familiares que acompañamos, mi madre a veces se agobiaba, lloraba, desesperaba pero eso sí, jamás jamás se ha vencido. De hecho mi admiración a ella ha crecido enormemente, ha tenido un temple sorprendente, ha soportado situaciones francamente decepcionantes por parte de la familia de papá, pero ella sólo calla, ha sacado a flote el negocio familiar que estaba en ceros y para ser honestos, han sido estos 4 meses los de mayor estabilidad económica que se ha visto en casa.

Hicimos un equipo genial, entre mi madre y las tres hermanas que somos jamás dejamos sólo a papá mientras estuvo internado, siempre nos rolamos para pasar la noche y los días junto a él. 

Pero no todo ha sido malo, hemos visto tantas historias, hemos hecho tantos amigos, lecciones de vida hemos aprendido.

Sin embargo esto parece no tener fin. Sigo viendo a papá mal, a casi una semana de volver a casa no lo veo tan repuesto como esperábamos que fuera al pasar los días y definitivamente no es el mismo de hace 4 meses y medio, le han robado unos años, le han robado unos kilos, ahora luce delgado, flaco, acabado. Y sigo orando, sigo rezando, sigo deseando que no se canse de luchar, que no se canse de vivir, que siga dando batalla. Él también ha sido un guerrero, ha resistido operación tras operación y ha vuelto a abrir sus ojos, pero luego noto su cansancio y no se como darle fuerzas, como pedirle que mantenga siempre la voluntad de respirar.

Mientras el mundo gira y gira allá afuera, para nosotros se ha detenido el tiempo, un pedazo de nuestro corazón esta fragmentado y no nos deja olvidar. Pero sigo con la firme idea de qué las cosas pasan por algo, sigo creyendo que una lección valiosa hay tras esto y no pierdo la esperanza de que mañana veamos esto sólo como una batalla, la batalla más dura que hemos enfrentado, de la que saldremos victoriosos.