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23 abr. 2018

Extracción manual de leche materna


La lactancia materna no es para nada color de rosa, y sobra decir que a mí se me complicó bastante.

Tal vez te parezca extraño, o pienses que la extracción manual es algo imposible o complicado, pero debo decirte que es altamente funcional, práctico y a mi me funcionó mucho mejor que el tiraleches.


Nunca fui hábil para usar el tira leches, recolectaba muy poca leche y me cansaba rápidamente. Cuando en el hospital me dijeron que los tira leches estaban prohibidos y que debía extraer la leche de forma manual me pareció un chiste. ¿Quieren que me ordeñe? Fue lo que pensé y sin la asesoría indicada, no tenía idea de cómo hacerlo. Iba directo al fracaso.

Pero una vez que me dieron de alta y me mandaron a banco de leche, comprendí lo práctico que resultaba la extracción manual y me daba un mejor resultado, lograba recolectar un poco más de leche que con el extractor.

Con la asesoría indicada, la extracción manual de leche puede resultar muy cómoda.

No todas las mamás tenemos la posibilidad de ponernos al bebé al pecho en cuanto nace. Sé que como yo, habrá muchas mamás que el primer contacto que tuvieron con sus hijos, fue a través de una incubadora llena de cables y otros aparatos que apenas si lográbamos entender su funcionamiento, y que no podíamos amamantar porque simplemente los bebés estaban en ayuno. Creo que haber tenido esta información antes, me hubiera permitido estar más tranquila en momentos de crisis. 

Lo primero que debes tener en cuenta es qué hay que ser muy higiénico cuando vayas a recolectar tu leche. Debes lavar muy bien tus manos y esterilizar el bote donde vayas a recolectar tu leche. Puedes utilizar pequeños frascos de vidrio. O incluso tus biberones.

Procura estar en un lugar libre de polvo o pelo de animal que pueda andar por el aire y contaminar la leche.

Te aconsejo tomar agua antes de la extracción, un vaso o dos, cinco minutos antes son muy buenos.

Debes dar un masaje en los cenos para estimular la producción de leche.

Te voy a compartir un vídeo. el cuál me pareció milagroso y te será de gran ayuda:



Me parece una maravilla la extracción manual de leche y en realidad es muy fácil. Es una gran opción para las mujeres que no desean perder su leche y no pueden ponerse al bebé al ceno.

¿Qué te pareció este post? ¿Ya habías extraído leche de forma manual? ¡Cuéntame tu experiencia!

27 may. 2017

Mi experiencia con la lactancia materna

No siempre amamantar es la etapa idílica que muchas madres gozan, algunas lo vivimos de manera distinta.No hay texto alternativo automático disponible.

Isabel ha llegado a los siete meses, y poquito pero sigo dando pecho. Aunque no es lo que hubiera soñado ni como lo esperaba pero lo hemos prolongado un poco más que con mi primer hija y eso ya es ganancia.

Cuando nació Constanza, mi primera hija, tenía bastante leche pero no hubo una lactancia exitosa debido a mi falta de información. Yo estaba estudiando por la tarde, desde la una y hasta las ocho de la noche estaba fuera de casa y Constanza se fue desadaptando al pecho. Cuando llegaba por la noche, era un batallar que quisiera agarrar el pecho pues lloraba, gritaba y se desesperaba y ¿cómo no? El biberón caía de a mucho y sin esfuerzo y mamar resultaba cansado. Pude haberme tirado la leche y dejarla en el biberón para no perder ese leche, pero no lo sabía y así se fue perdiendo la leche y ese contacto que sólo duró tres meses.

Con Isabel me había prometido prolongar nuestra lactancia, y vivir esa lactancia de ensueño de la que hablan muchas mamás, pero vaya que me fui a dar de bruces contra la pared y todo lo que había idealizado en ese perfecto embarazo se me salió de control, se me salió de las manos en el momento que me ingresaron de urgencias a quirófano y me dijeron que interrumpirían mi embarazo de 28 semanas.

Una vez nacida Isabel, como es natural, tenía leche suficiente que se escurría a todas horas, pero llegaba el primer obstáculo: Isabel estaba internada y en ayuno, no había modo de amamantarla y mucho menos de dejarle leche porque simplemente no era tiempo de alimentarla. Internada ella e internada yo, pedí un tira leche aunque me dolía en el alma tirar esos calostros que no podían ser para mí bebé. Tenía que usar el tira leches a escondidas pues estaba contraindicado en el hospital, ¡la extracción tenía que ser manual! Nuevamente estaba desinformada, no tenía idea de cómo hacerlo manual.

Después llegó el momento en que alimentarían a Isabel. ¡Urra! Quería ir corriendo a banco de leche para dejarle mi leche que seguro le haría mucho bien además era el único vínculo que tendríamos permitido, pues no la podía cargar, oler o besar... y entonces ALTO, -''estás tomando muchos antihipertensivos, lo sentimos, no le puedes dejar leche''. Metroprolol, losartan, nifedipino formaban parte del cóctel de medicamentos que me suministraban para la presión elevada y ni con eso me estabilizaba. Que deprimida me sentía.. Toda esa leche se me iba y no podía hacer nada. 
Entonces las cosas empezaron a cambiar para bien, todo tomaba su rumbo y el sol se empezaba a asomar, comenzaban a bajarme el medicamento hasta que llegó el momento en que pude ir al banco de leche.

Con que alegría llegaba todas las mañanitas al banco de leche. Me quitaba mi blusa, me ponía mi bata, seguía un riguroso protocolo de limpieza en manos y mamas, usaba cubreboca y entonces me enseñaron a realizar la extracción manual. Apenas juntaba una onza, mi producción de leche era escasa, ya había pasado un mes del nacimiento de Isabel, y que envidia me daba ver a las mamás que llegaban inflamadas de tanta leche y se daban el lujo de llenar dos o tres frascos de leche mientras yo apenas si lograba juntar una onza. Pero no me desanimé, todos los días llegaba con gran entusiasmo pensando que a través de esa poquita leche le dejaba todo mi amor a esa bebita que no podía más que ver en la incubadora. 

Y por fin llego el día de tener a Isabel en casa. Que trabajo costo que agarra el pecho pero lo agarro aunque jamás se lleno, siempre lloraba y se quedaba con mucha hambre por lo que hubo que complementar con fórmula. Por eso digo que hemos tenido una lactancia insipida pero lactancia al fin y al cabo. 

Con poca leche, jamás volví a sentir los pechos llenos, y ya ni me gotean pero me sigo poniendo a Isabel de vez en cuando porque sé que le gusta ese contacto, aunque después de unos minutos grite y llore porque le es insuficiente.
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Mamitas que íbamos a Banco de leche humana, mamitas de  bebés prematuros.