27 nov 2018

Nuestra tradicional visita al Bosque de los Árboles de Navidad

El fin de semana ante pasado tuvimos días muy navideños, comenzando por el domingo que fuimos a Amecameca a cortar nuestro árbol de Navidad.

Ya tenemos 5 años visitando el bosque de los árboles de navidad y tres años consecutivos hemos ido acompañados de mis papás.

El dinero que se paga por cada árbol que llevas a casa, se ocupa en labores de reforestación y en este bosque anualmente se plantan más de 350,000 árboles. 

Después de cortar nuestro árbol, nos fuimos a la hacienda Panoaya, el acceso para seis personas viene incluido en el precio del árbol. Y en la hacienda hay bastantes atracciones para pasar una tarde muy divertida. Algunas de ellas son:

  • Los venados acariciables a los que les puedes dar de comer. Además de venados hay vacas, cabras, llamas, emus y un montón de animales más. 

  • El laberinto inglés en el cual siempre me pierdo pues no he logrado memorizar la salida.
  • El museo de Sor Juana Inés de la Cruz. Fascinante por cierto.
  • El museo de los volcanes. No me gusta tanto, pero también es muy interesante.
  • El espectáculo de los animales asombrosos.
  • Tirolesa, un precioso lago y hasta una alberca techada.
     
  • Las actividades no tienen fin, y los niños terminan felices y agotados.

La verdad es que es un lugar que recomiendo ampliamente: la naturaleza, la hermosa vista de los volcanes nevados y el ambiente familiar hacen de aquel lugar uno de mis preferidos.
Al día siguiente, nos fuimos hasta Puebla por nuestras esferas.
Chignahuapan es un pueblito donde se fabrican miles de esferas de manera artesanal, las mismas que encuentras en otros lugares, de hecho si revisas alguna caja de tus esferas, seguro verás que vienen de allá. Podrás encontrar esferas de todo tipo y de todas formas, enloquecí con las esferas de Masha y El Oso y las de Snoopy, sin embargo mi hija Constanza quiso una decoración más seria para el árbol por lo que compraremos esferas en azul y en plata. Mis papás optaron por una decoración más colorida así que compraron esferas de colores y unas muy divertidas de m&m. Evidentemente como en Chignahuapan son fabricantes, los precios son más bajos que en otros lugares.


El pueblito es precioso y también se pasa una tarde deliciosa. Puedes ir al centro y disfrutar la vista, el kiosco o entrar a la iglesia del pueblo que es bellísima y comer una deliciosa barbacoa en algún local. 

Terminamos rendidos pero felices de haber aprovechado nuestro puente y dar por inauguradas estas fechas navideñas.
¿Ya pusieron el árbol en casa? Cuéntenme, cuéntenme.

23 nov 2018

Por qué no festejarle un cumpleaños a un bebé de dos años

Debo decirlo, las horas previas al cumpleaños de Isabel fueron estresantes, muy estresantes. En pleno festejo sentía que me estallaba la cabeza y pocos momentos encontré para disfrutar de mi hija; cuando no había que recibir invitados, había que servir la comida, vigilar que nada faltara, repartir pastel, dulceros, ir por refrescos, poner servilletas y un largo etcétera. Además, cabe mencionar que Isabel a la hora de partir el pastel y romper la piñata, estaba algo inquieta y lloroncita, ¿y cómo no? si hubo que despertarla para poder cantarle las mañanitas antes de que los invitados comenzaran a irse.

Por eso creo que un festejo para un bebé de dos años no vale mucho la pena, a menos que sea un pastel sencillo en el ceno familiar. De hecho, cuando Constanza cumplió dos años, fue un festejo muy pequeño y lo disfrutamos mucho más. No sé cuando decidí que esta vez estaría bien extender un poco más la lista. 

Y te cuento que mis papás mandaron a preparar la comida, ósea el estrés de ir a comprar y preparar alimentos me lo evité. Un día antes mi cuñado y mi esposo armaron la carpa y dejaron acomodado para la fiesta. Y a muchas otras cosas me ayudaron mis hermanas, papás y la familia de Edgar. Osea sólo tenía que decorar y ocuparme de mis hijas, y sin embargo, todo fue agobiante.

He aquí mi lista con otras razones de por qué no repetiría el mismo error dos veces:

La atención está en todo, menos en el festejado (al menos por parte de los padres).
Los bebés se engentan, es decir, se sienten agobiados ante tantas personas a las que no están acostumbrados.
Si es un bebé apegado a sus papás (como lo es Isabel) llorara cuando alguien más quiera cargarle. 
Seguramente habrá que interrumpir la siesta ya sea para partir el pastel, la piñata o para que lo vean los invitados. Y eso sólo hará que el bebé este irritable.
El bebé ni se entera que es su cumpleaños.

No lo dudo que haya bebés súper sociables que les encante el alboroto. Ahora sí que cada mamá sabe lo que su bebé necesita y sabrá de acuerdo a sus características del niño, si disfrutara una fiesta de cumpleaños.

En lo personal, mi expectativa quedo muy alejada de la realidad: el día de su cumpleaños de Isa, que cayo en lunes, le compramos un pastel y en casa, los cuatro junto a mis padres y mis hermanas, le cantamos las mañanitas. Isa se reía y parecía muy emocionada. Pensamos que llegado el día de la fiesta la emoción sería mayor y no fue así, disfruto mucho más ese momento intimo, junto a las personas que ella esta acostumbrada.

Con esto me despido, no sin antes pedirles que me cuenten sus experiencias con esto de los cumpleaños para los bebés. ¿Les han festejado a sus bebés? ¿Han disfrutado el festejo?

Editada por Wendolin Vera. Con la tecnología de Blogger.