9 feb. 2011

Me pone loca

Desde que supé que estaba embarazada a mis 17 años de edad me propusé no ser como la clásica madre adolescente que llegué a ver. No quería convertirme en esas mamis adolescentes que se la viven de fiesta en fiesta con todo y bebé, o esas que los dejan por irse a vivir la vida o la más típica mamá adolescente que, según yo, son las que se la pasan gritando y pegandole a sus bebés y que facilmante se desesperan de ellos.

En parte por mi y en parte por mis padres creo que el objetivo se ha logrado pero, en ocasiones suelo ser de un carácter muy blando y siénto que a mi hija Constanza le gusta abusar de eso.
Muchas veces es totalmente desobediente y necesito levantar la voz para que me haga caso.
Últimamente me la paso limpiando el cuarto y ella tirando. Cuando termine de barrer, un mueble ya está desordenado y cuando por fin lo ordeno otra cosa ya esta regada y así es el cuento de nunca acabar.
Ya fastidiada el domingo de ordenar y nunca acabar le pedí a Constanza que se preparara para irse a bañar. La nena me ignoraba y por si fuera poco ya había regado todos los juguetes de una bolsa y cuándo le pedí que los recogierá seguía sin hacer caso. Seguí con mis labores esperando a que recogiera los juguetes y se alistara para ir al baño pero no psaba  nada. Se lo repetí una vez más y a la próxima di la orden con la voz muy alta. Le di un lapso de tiempo para recoger pero pasó el lapso y Constanza seguía sentada sin atender a mi petición. Yo estaba furíca, desesperada, enoja de ver a mi al rededor juguetes por todos lados. Sentí el impulsó de darle nalgadas pero decidí contar hasta 10. Conté y ví que mi hija  seguía en la misma posición.
Esta vez decidí amenazar, si no guardaba los juguete, lo haría yo pero se los quitaría. Vi que paso otro lapso de cinco minutos y mi hija seguía ignorandome. Esta vez yo tomé los juguetes y los comence a guardar, cuando mi hija vió también empezó a recoger pero ya no la dejé por lo que se pusó a llorar. Al terminar de recogerlos los lleve a la recamara de una de mis hermanas y ahí se quedaron. Constanza se la pasó llorando mientras lamentaba diciendo : mis juguetes!. Me Sentí fatal pero contube mis ganas de darle una nalgada.
Al final del día le platicaba a Edgar la experiencia de los juguetes y me sorprendió que mi hija nos dijo:
pero ya entendí mamá. Ya voy a recoger mis juguetes.


Wendolin
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